“Hay incumplimientos serios en el Acuerdo de Paz”

El Acuerdo de Paz debía ser una herramienta para garantizar la participación política de los sectores más desprotegidos de la población. Sin embargo, entre 2016 y 2017 fueron asesinados 289 líderes sociales y defensores de derechos humanos a manos de fuerzas paramilitares, según datos del Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz) de Colombia, y se estima que en los primeros dos meses de 2018 se produjeron 22 nuevos asesinatos.

El 27 de octubre de 2017, David Florez, vocero nacional de Marcha Patriótica, explicó en L’ Ombelico del Mondo los motivos del paro indefinido convocado por organizaciones campesinas, indígenas y movimientos sociales de toda Colombia el 23 de ese mes, para exigir que se lleve adelante el programa acordado y firmado en las negociaciones de paz entre las entonces Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), hoy devenidas en partido político, y el gobierno de Santos.

–En lo que va del año se produjeron 128 asesinatos de defensores de derechos humanos en Colombia. Estos números, antes del Acuerdo de Paz, eran similares. ¿Por qué no cambió nada en ese aspecto?

–Son varios los motivos. Pero hay que ver que esos 128 líderes asesinados son solamente este año, para que nos hagamos un poco la idea de la magnitud de la crisis humanitaria que se está viviendo en este momento en Colombia. Si bien en el país siempre ha existido un ataque sistemático contra líderes políticos, sociales y de oposición, sí se esperaba que con la firma del Acuerdo de Paz esto disminuyera, fundamentalmente porque el pacto trae herramientas muy precisas para desmontar la violencia de origen paramilitar que está detrás de la mayoría de estos asesinatos. Y por eso, esta es una de las grandes razones que nos ha llevado a desarrollar este paro nacional para implementar el Acuerdo de Paz. Por eso decimos que incumplir el Acuerdo está costando vidas humanas. Aquí hay que decir también que muchos territorios que antes presenciaban las FARC paulatinamente han venido siendo copados, y han llegado allí grupos paramilitares, lo cual lleva una mayor complejidad y preocupación.

–El Acuerdo de Paz firmado con las hoy ex-FARC no se cumple al 100% por parte del gobierno, y parece que el modelo económico que muchos especulaban con que podía llegar a modificarse en algunas partes sigue siendo el mismo, y la estigmatización sobre los campesinos sigue siendo igual que antes, y esto parece no modificarse. ¿Por qué es así?

–Evidentemente hay unos incumplimientos serios, pero también hay que decir que no estamos en un momento de cara a la misma estigmatización que existía en años anteriores. Particularmente que yo que me dedico a la defensa de los derechos humanos, debo decir que antes del Acuerdo de Paz los asesinatos que ocurrían no eran motivo de repudio general. Hoy estamos en un terreno lento en que hay que profundizar y seguir avanzando en la desestigmatización de los líderes sociales, especialmente los campesinos colombianos, porque en ese sentido hay un avance visible en los medios de comunicación dispuestos a informar, hay algunas instituciones del Estado también dispuestos a rechazar estos hechos; antes eso era muy difícil. Pero las instituciones claves como la Fiscalía, el Ejército y la Policía, que son entes determinantes para poder garantizar la vida de la gente, siguen sin lograr eso.

Por otra parte, efectivamente nosotros consideramos que el Acuerdo de Paz va a modificar, no toda la economía colombiana, pero sí un aspecto muy importante, que es lo que tiene que ver con el campo. Una cosa en la realidad económica ha sido simplemente hacer el acuerdo, y otra vivir la realidad económica, especialmente para las comunidades rurales, para quienes se implementa efectivamente el Acuerdo de Paz.

–Uno de los temas justamente que tiene que ver con la vida del pueblo campesino colombiano es el de la erradicación de los cultivos de coca, y sobre ese tema hay un incumplimiento bien claro por parte del gobierno de Santos. ¿Podrías comentarnos cuál es la situación con respecto a este tipo de cultivos y del campo en Colombia y qué es lo que no está cumpliendo el gobierno?

–Básicamente lo que ha sucedido aquí, más o menos desde los años sesenta, es que debido a la inmensa concentración de la tierra los terratenientes tienen buena parte del territorio nacional: alrededor del 78% está en latifundio. Para poner un ejemplo, 39 millones de hectáreas están dedicadas a la ganadería mientras que 11 millones de colombianos campesinos y habitantes rurales pobres viven en algo más de un millón de hectáreas. Esta concentración de las tierra lleva a que los campesinos y campesinas se desplacen en las postrimerías y los lugares más apartados del país, lugares que no tienen carreteras ni flujos comerciales, por lo que comercializar cualquier producto se les hace sumamente difícil, lo cual ha llevado a que para poder vivir allá y tener algún tipo de sustento, pues la única actividad rentable es la hoja de coca, porque llegan los compradores directo a la zona, pero no es sólo eso sino que el campo también hay una labor de transformación, un valor agregado, por así decirlo. Entonces ante esta realidad, nosotros hemos insistido no solamente que lleguen esos planes, a esa institución concertada de sustituir un cultivo por otro, sino que eso debe estar acompañado de inversión social en el campo: de carreteras, de circuitos, de riego y de formas de comercialización, en el marco de un aumento de la demanda internacional y un efectivo aumento del cultivo de hoja de coca en Colombia, y en un contexto de Acuerdo de Paz, en donde se firmó tanto la transformación del campo como la sustitución de cultivos.

Lo que viene sucediendo es que el gobierno viene firmando acuerdos con los campesinos para sustituir, pero por otro lado otras instituciones, también del gobierno nacional, vienen forzando la erradicación de estos cultivos. Es decir, mete el ejército y al policía a arrancarle las matas a los campesinos, que por supuesto no tienen nada más de qué vivir, y esto ha generado hechos como el sucedido en Tumaco, donde el saldo trágico fue de siete campesinos asesinados. Entonces hay una política esquizofrénica del gobierno que responde también a la presión internacional de los EEUU, y que tiene como consecuencia la muerte de campesinos.

–Las FARC, desmovilizadas militarmente, competirán políticamente en 2018 en las elecciones nacionales en Colombia. ¿Qué expectativas puestas hay por los sectores campesinos y populares de poder cambiar esta actualidad colombiana y que se cumplan aún más los acuerdos, teniendo en cuenta la presencia de sectores cercanos a Álvaro Uribe, que están totalmente en contra del acuerdo firmado?

–Van a ser muy importantes, ya que no sólo son para elegir representantes en el Congreso sino también elecciones de la presidencia. Y para los sectores alternativos y para quienes sentimos esbozada la paz, la participación de la ahora Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común genera la materialización de uno de los aspectos más importantes de los Acuerdos de Paz, que era la inclusión política no solamente de la guerrilla sino de buena parte de un número de significativo de colombianos y colombianas que piensan como las FARC y se sienten identificados como las FARC, y que por el cierre del escenario político colombiano no habían podido participar en elecciones. Entonces esperamos que las FARC también generen una perspectiva unitaria y logren una gran convergencia que genere por lo menos un gobierno de transición, como ellos mismos lo han dicho.

Por supuesto que hay sectores de extrema derecha que todo el tiempo han tenido el poder político en Colombia y están haciendo hasta lo imposible por negar la participación política de las FARC; pero bueno, insistimos en que hay una enorme expectativa, en que va a ser un hecho vital y que seguramente buena parte de los sectores populares se van a ver representados en las FARC.

–Por último, hubo una serie de contactos entre los voceros del paro indefinido y el gobierno. ¿Hay alguna expectativa de que esto se pueda llegar a resolver en el corto plazo o creen que va a tener que llevarse adelante el paro por mucho más tiempo?

–Efectivamente, ayer hubo un primer diálogo con el gobierno nacional y de allí se establecieron dos comisiones exploratorias: una relacionada más al tema de los derechos humanos, y la otra exploratoria frente a los contenidos del pliego y a la metodología formal de negociación; porque nosotros estamos pidiendo que la mesa sea estable mediante decreto, es decir, una forma jurídica que lleve la estabilidad a esa mesa de negociación y que le permita empezar a abordar temas de fondo. Hay otro acuerdo de mantenernos al lado de las carreteras y que de acuerdo a los avances que se den la semana que viene en estas dos comisiones, poder ya tener unos avances más claros, que eso dependerá fundamentalmente de la voluntad política que tenga el gobierno.