Bailando con la monarquía noruega

Buenos Aires, 6 de marzo de 2018.- El presidente Mauricio Macri y la primera dama, Juliana Awada, durante la reunión que mantuvieron en la Casa Rosada con el rey Harald V y la reina Sonja de Noruega. Foto: Presidencia de la Nación

Por Francisco Castaño (*)|

Los reyes Harald V y Sonja de Noruega, junto con funcionarios públicos y más de medio centenar de empresarios, realizaron una visita de Estado a la República Argentina entre el 4 y 8 de marzo con el objetivo de profundizar las relaciones comerciales y la cooperación política entre ambos países. Si bien esta es la primera vez que los reyes noruegos visitan oficialmente a Argentina en 51 años (la última fue la realizada en 1967 por quien fuera padre del actual monarca, el rey Olaf V), en junio de 2016 ya se habían reunido en el país los entonces cancilleres Børge Brende y Susana Malcorra.

Atrás parecen haber quedado las tensiones diplomáticas surgidas por la deportación que sufriera por parte del gobierno argentino el activista y periodista noruego Petter Titland, en el marco la 11ª Conferencia Ministerial de la OMC que se realizó en Argentina en diciembre de 2017. En ese entonces, el problema fue solucionado rápidamente y en dos días Titland pudo ingresar al país.

De todas maneras, a pesar de que Noruega no es un socio estratégico del comercio exterior argentino (el intercambio bilateral fue de US$ 59,2 millones en 2017), puede afirmarse que posee un papel clave en tres cuestiones consideradas centrales por el gobierno de Macri. En primer lugar, se destaca el lugar cada vez más importante que viene ocupando el país escandinavo en cuanto a inversiones extranjeras directas en el país (tan ansiadas y prometidas por la administración actual), en este caso en el desarrollo de las aerolíneas low cost (siendo Norwegian Air Shuttle una gran beneficiada, que a su vez prometió inversiones por US$ 4.300 millones en los próximos años) y en la explotación de hidrocarburos no convencionales, en donde la petrolera Statoil alcanzó acuerdos con YPF para la exploración en el yacimiento de Vaca Muerta. En segundo lugar, en las aspiraciones de Argentina de ingresar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), de la cual Noruega es miembro y apoya la petición argentina. Y por último, en las negociaciones para alcanzar un acuerdo entre el Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, en inglés), que en caso de llegar a buen puerto constituiría un impulso para la política exterior del gobierno nacional de abrirse al mundo y de “reinsertar” al país en el mismo.

Es a partir de estas cuestiones que debería entenderse la visita de Estado de una figura tan simbólica con los reyes de Noruega, quienes elogiaron el rumbo económico implementado por el gobierno argentino desde 2015, cuyas políticas económicas y financieras han favorecido el desarrollo de empresas noruegas en sectores con grandes perspectivas de crecimiento, como los mencionados anteriormente. Asimismo, el rey Harald V destacó que “se están firmando acuerdos en diferentes campos que incluyen cooperación en comercio y negocios, en la defensa de los derechos humanos, la promoción de la cooperación internacional y el reconocimiento de la responsabilidad común para asegurar el desarrollo sustentable”.

De esta manera, los reyes de Noruega son la tercera monarquía europea con la que se reunió Macri desde su arribo a la Casa Rosada, junto con los reyes Felipe y Matilde de Bélgica y con Guillermo Alejandro y Máxima de los Países Bajos. No puede dejar de mencionarse al respecto que, en ocasión del bicentenario de la independencia argentina, Macri se reunió con Juan Carlos I de España, y a pesar de que su título de rey es vitalicio, en junio de 2014 abdicó a la Corona en favor de su hijo Felipe VI, quien es el actual monarca del Reino de España y por ende su jefe de Estado.

Una relación añeja con matices de actualidad

El comienzo de la relación diplomática entre Argentina y Noruega se remonta a 1906 (un año después de la independencia noruega), cuando el país escandinavo estableció su embajada en Argentina, siendo éste país uno de los primeros con representación consular de Noruega en el mundo, debido a la considerable presencia marítima mercante de noruegos por aquel entonces en este lado del Atlántico sur.

En lo que respecta al intercambio bilateral, los principales productos que Argentina exporta hacia Noruega son los moluscos, manzanas y vinos; mientras que, por el lado de las importaciones, se destacan los abonos minerales o químicos, maquinaria eléctrica y nuclear y ferroaleaciones.

Comercio Argentina-Noruega 10

Tal como se observa en el gráfico anterior, que representa el intercambio bilateral para los últimos 10 años, el saldo comercial siempre ha sido deficitario para Argentina, destacándose la permanente oscilación de las importaciones, cuestión que ha permitido aminorar o aumentar el déficit en virtud de que las exportaciones se han mantenido estables, siempre por debajo de los US$ 50 millones. En este sentido, es importante mencionar que Noruega otorga preferencias arancelarias a Argentina a través del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP), un mecanismo en donde ciertos países aplican aranceles reducidos o nulos a mercancías originarias de países en desarrollo. Dichas consideraciones denotan un terreno amplio y promisorio para las ventas nacionales hacia Noruega, destacando al respecto el canciller Faurie que “los argentinos tenemos que hacer un esfuerzo por vender más vino en Noruega, y esperemos que el EFTA nos ayude”.

Algunos rasgos de Noruega

El Reino de Noruega se rige por una monarquía hereditaria con un sistema parlamentario de gobierno, compartiendo aquel rasgo junto con otras 26 monarquías en la actualidad. El rey es la máxima autoridad del Estado y el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, y si bien sus deberes se adscriben a cuestiones ceremoniales y protocolares, realiza también los nombramientos gubernamentales (aunque con previa recomendación del partido con mayoría parlamentaria). Junto a ello, Noruega se divide en tres poderes estatales: el ejecutivo, en manos del Consejo de Ministros, siendo el Primer Ministro el jefe de gobierno; el legislativo, que reside en el Parlamento o Storting, compuesto por 165 miembros; y el judicial, siendo el Tribunal Supremo el máximo órgano nacional.

Su territorio es más grande que la provincia de Buenos Aires, mientras que la población total del país escandinavo es un tercio de aquella, rondando los 5,2 millones de personas. Asimismo, la pequeña y deshabitada isla Bouvet, localizada entre África y la Antártida, es dependiente de Noruega, país que reclama a su vez parte de la soberanía sobre el continente blanco, el territorio denominado como la “Tierra de la Reina Maud”.

Por otro lado, Noruega es miembro originario de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) como corolario de la invasión sufrida por parte de Alemania durante la Segunda Guerra Mundial, y en los últimos años ha permitido el incremento de tropas extranjeras en su territorio, lo que ha llevado al aumento de las tensiones con Rusia.

En cuanto a su pertenencia a procesos de integración regional, cabe destacar que Noruega rechazó en dos ocasiones su participación en lo que hoy es la Unión Europea (UE) mediante referéndums en 1972 y 1994, y terminó conformando la EFTA en 1960, bloque al cual pertenece actualmente junto con Islandia, Liechtenstein y Suiza. De todas formas, esto no ha impedido el establecimiento de lazos con la UE, siendo el Acuerdo del Espacio Económico Europeo (EEE) una prueba de ello, permitiéndole a Noruega participar en el mercado interior de la UE a la vez que posibilita la libre circulación de mercancías, servicios, capitales y personas entre los países de ambos bloques.

Las principales actividades económicas de Noruega se circunscriben a la explotación de los recursos naturales disponibles en su plataforma marítima y continental, primando los sectores hidrocarburífero y pesquero, así como también el hidroeléctrico y mineral. La producción de petróleo y gas son tan importantes para Noruega que suponen un cuarto de su PBI y alrededor del 40% de sus exportaciones. Sin embargo, a pesar de encontrarse entre los veinte principales productores y exportadores mundiales de crudo, Noruega no forma parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), al igual que otros países de peso como EEUU, Rusia y Reino Unido.

Ahora bien, es conocida la posición que ocupa Noruega dentro de los denominados países desarrollados. En este sentido, en el marco de una economía capitalista con una fuerte intervención estatal de índole redistributiva, los ingentes recursos obtenidos de las actividades económicas (fundamentalmente la hidrocarburífera), asociado a que el Estado noruego posee la participación mayoritaria en las empresas estratégicas, han permitido que se implementen un conjunto de políticas que mejoraron considerablemente la calidad de vida de sus ciudadanos, destacándose una educación y salud públicas de altos estándares así como también diversos servicios sociales.

En efecto, con el descubrimiento de yacimientos de petróleo en la década de 1970, el Estado noruego utilizó estratégicamente los recursos obtenidos por esta actividad, creando fondos soberanos sobre los cuales cobra anualmente el 4% de los intereses. Estos recursos, junto con un Estado fuerte y eficiente, han coadyuvado a la mejora de los estándares de vida, cuestión favorecida también por los altos precios del crudo en las últimas décadas y por la expansión de las empresas noruegas en diversos sectores. Y todo ello en un marco de una alta carga impositiva, que de acuerdo a Doing Business implica casi un 40% de impuestos a las ganancias.

Diversos indicadores sociales y económicos ubican a Noruega como uno de los países no solamente más igualitarios del mundo, sino también como uno de los de mayor poder adquisitivo.

Al respecto, encabeza la lista del Índice de Desarrollo Humano (IDH) desarrollado por la ONU, que calificó entonces a Noruega como el mejor país para vivir en el mundo, y, mientras que ocupa el 28° lugar en el PBI mundial, asciende al tercer puesto como país en cuanto al PBI per cápita, de acuerdo a datos del Banco Mundial para el año 2016.

Por otra parte, el país cuna del mejor ajedrecista de la actualidad, Magnus Carlsen, se destaca también por su dominio histórico en los deportes de invierno, cuestión que ha ratificado en los pasados Juegos Olímpicos realizados en PyeongChang, liderando el medallero con 39 preseas. Pudiendo considerar al deporte como uno de los reflejos de la sociedad en la cual se desarrolla, recientemente la selección de fútbol de Noruega fue noticia por el acuerdo alcanzado para que las mujeres cobren igual que los hombres, en un mundo y espacio deportivo por demás inequitativo. Esto manifiesta una sociedad madura y un Estado que garantiza derechos básicos a las mujeres, tales como el voto femenino (siendo uno de los primeros países en garantizarlo, en 1913) y el aborto legal y libre de acuerdo a los plazos establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

(*) Twitter: @francastano91