El privilegio de abortar en El Salvador

Cuando Maira Figueroa Vázquez salió de la cárcel, el pasado 13 de marzo, pudo volver a abrazarse con Teodora del Cármen Vázquez, con quien había compartido algún tiempo en el penal. Las dos mujeres se habían ya convertido en símbolos de la lucha de las mujeres salvadoreñas por la despenalización del aborto, y ese abrazo de ambas en libertad significó una primera victoria de ese movimiento que va tomando cada vez más fuerza en el país centroamericano.

Maira había sido condenada a 30 años de prisión en 2003. Tenía 19 años, había quedado embarazada tras una violación y a los pocos meses tuvo un aborto espontáneo. Pero la justicia interpretó ese aborto como un homicidio agravado, y a los ocho años que prevé el código penal salvadoreño como pena máxima por cualquier caso de aborto, se le agregaron los años previstos por homicidio. Es una práctica bastante común en el país. Entre el año 2000 y el 2011 hubo 129 mujeres llevadas a juicio por casos de aborto, y 46 fueron condenadas a prisión. En 26 de estos casos, la justicia aplicó el mismo criterio que en el caso de Maira: homicidio agravado y 30 años de cárcel.

Teodora del Cármen Vázquez sufrió la misma condena que Maira, pero fue liberada antes, el 15 de febrero, tras 11 años de prisión. Era auxiliar en una escuela, y en 2007, durante su noveno mes de embarazo, se descompuso y parió a su bebé muerto en su lugar de trabajo. Otro trabajador dio la alerta a la policía y Teodora fue esposada y arrestada mientras aún estaba inconsciente.

“Los casos de Teodora Vázquez y el de Maira son super icónicos”, explicó a L’Ombelico del Mondo María Luz Nóchez, periodista de El Faro de El Salvador que sigue de cerca estos temas. “Sus casos entraron a revisión por parte de la Corte para conmutar la pena, y la Corte reconoce –cuando ya fueron juzgadas– que no hubo pruebas suficientes que comprobaran que había dolo de su parte para matar a sus hijos, que es de lo que se las acusó, de homicidio agravado”. Nóchez subrayó que la Justicia de El Salvador no reconoce de ninguna manera su inocencia. “Les dice que ya cumplieron parte de la pena, que se vayan a sus casas; que hubo errores graves en sus sentencias pero siguen siendo culpables. Eso es una de las cosas más terribles que pueden suceder porque son mujeres que recuperan su libertad por un delito que no cometieron, pero para el Estado siguen siendo culpables”.

Ganadora del Premio Latinoamericano de Periodismo de Investigación 2016-2017 junto con Laura Aguirre por su trabajo intitulado Por qué queda impune el 90% de las violaciones a menores, Nóchez publicó hace pocas semanas una extensa y muy completa investigación sobre el aborto en su país. El privilegio de abortar revela la terrible condición a la que son expuestas miles de mujeres salvadoreñas por vivir en uno de los cinco países del mundo (junto con Nicaragua, Honduras, Haití, Malta y el Vaticano) que prohíben el aborto bajo cualquier circunstancia.

–¿Cómo toman los medios la problemática del aborto en El Salvador y cómo has trabajado en la investigación? 

–Como periodista, a partir de 2012, con la aprobación de la Ley de Acceso a la Información, en ambos casos obtuvimos datos de la Fiscalía. Pero, sobre todo en casos en materia de aborto, como las organizaciones feministas se han preocupado por estudiar este tema de manera particular, también ellas tienen muchos datos al respecto. Entonces, es una combinación entre solicitudes de acceso a la información a la Fiscalía General de la República, también a los juzgados y también a las organizaciones que trabajan por la liberación de estas mujeres.

“Aunque esté en peligro la vida de las mujeres, los médicos no pueden hacer mucho”

–¿Durante el trabajo has podido hablar con mujeres que quizás han tenido una situación diferente a los dos casos de los que hablábamos y su pena no ha sido revisada? 

–Han habido situaciones distintas porque, por ejemplo, lo que recogemos en el especial El privilegio de abortar es cómo, dependiendo de tu situación económica, tu clase social, el acceso que tengas a contactos, podés sortear un aborto sin necesidad de ir a la cárcel o de morirte. Porque la historia principal que contamos en este especial es, justamente, la de una mujer que muere en el sistema de salud público porque, como la ley penaliza cualquier forma de aborto, aunque sea una situación médica, los médicos no quieren arriesgar su licencia para ejercer la medicina. Entonces, se somete el caso de esta mujer a revisión de las autoridades del hospital, y el hospital dice, básicamente, “esto no es un problema precisamente ginecológico, mandémosla al hospital especializado para cardiopatías”. Pero es un hospital que ni siquiera tiene una unidad de cuidados intensivos para recién nacidos, por ejemplo, en caso de que ella tuviera un parto de emergencia. Entonces, sí hay unas contradicciones dentro del sistema que al final las mismas autoridades dijeron: “bueno, en realidad lo que ella necesitaba era un trasplante del corazón y es algo que nunca sucede aquí en El Salvador, entonces nosotros no éramos los responsables de cuidarla”. Y así es como se fueron pasando la pelota entre todos. Aunque los médicos en El Salvador sí reconocen la importancia de que se permita –porque aquí los médicos trabajan con mucho miedo en ese sentido–, que es importante que se realice la legislación para que ellos puedan hacer un procedimiento que es eminentemente médico. Un procedimiento más que está establecido en la categoría médica para poder hacer su trabajo y salvar la vida de las mujeres, porque es un panorama tan terrible que ni siquiera el caso de las mujeres con embarazos ectópicos ellos pueden hacer nada, tienen que esperar a que la mujer empiece a desangrarse para poder atenderla.

–O sea, que esté en peligro directamente su vida.

–Sí, aunque esté en peligro directamente, ellos no pueden hacer mucho. Es decir, claro que se hacen en hospitales y clínicas privadas, pero una mujer de escasos recursos, que el mayor lujo que pueda darse es el seguro social, que es el pagamos los trabajadores, pues va a ser muy difícil que tenga una opción como esa.

–Es decir, hay una cierta tolerancia para los ricos y, en cambio, la mayoría de la población no tiene acceso.

–No tanto tolerancia, es solo que es muy distinto si yo voy a una clínica particular en donde me atiende mi médica de confianza que me estaba atendiendo, por ejemplo, en los últimos dos años antes de quedar embarazada. Pero eso es solo en el caso de que haya una complicación médica; no es que yo pueda ir a mi médico de cabecera y decirle que no quiero este bebé, que me ayude a abortar. Hay algunos médicos pero igual eso no me consta porque no es parte de mi investigación, ya que al final lo que nosotros queremos es que se abra el debate por lo menos para estas cuatro excepciones que se están planteando ahora. Porque es importante salvar la vida de las mujeres, sobre todo de quienes no tienen acceso a un sistema de salud que garantice su vida en estos casos.

“Hay alrededor de 25 mujeres que están en la cárcel acusadas de haber asesinado a sus hijos, cuando lo que tuvieron fueron complicaciones durante su embarazo”

–En El Salvador la religión tiene un peso importante, predominando la división entre católicos y evangélicos. En este sentido, ¿cuál es la influencia que tiene la Iglesia en la cuestión del aborto?

–Hay un movimiento pro vida muy fuerte, encabezado por Julia Regina del Cardenal, que también incide mucho en el partido de derecha, que es la principal oposición. A partir de las elecciones que tuvimos el pasado 4 de marzo, la conformación de la Asamblea Legislativa ahora va a ser predominantemente de derecha. El partido de izquierda, que fue el que propuso la reforma en cuatro causales en la pena, ahora no tiene peso suficiente como para negociar con uno de los partidos de derecha que ha sido su gran aliado en los últimos tres años. Por eso, también la diputada que se encargó de promoverlo está intentando que esto se apruebe antes del 1 de mayo, que entra la nueva legislatura. Todavía no es tan seguro de que se logre, pero una vez que entre la nueva legislatura sí es probable que esto quede engavetado. Entonces, en estas elecciones trataban de no mencionar mucho la Biblia porque querían tener el discurso un poco estéril de lo religioso, pero era un gran caudal de votos de los candidatos por la derecha decir que estaban a favor de la vida desde el momento de la concepción, tal como lo dice la Constitución de la República de 1999. Pero, además, esto no está en la Biblia, esto es muy del Antiguo Testamento. Entonces, sí hay una incidencia que eso quede generalmente en lo que dicen en caso de que la vida de la madre esté en peligro, “¿qué vida pesa más que la otra?” Si es en el caso de una violación, “¿por qué el bebé, que es el inocente, tiene que sufrir las consecuencias del delito que sufrió la víctima, que es la mujer o la niña embarazada?” En el caso de una malformación, o que sea inviable la vida después del parto, es: “¿pero por qué quieren jugar a ser Dios y quieren decidir? ¿Por qué no dejan que la vida siga su curso natural?”. Y así…

–Uno de los ejes que nos interesaba abordar a partir de la experiencia de El Salvador, y teniendo en cuenta lo que está sucediendo en Argentina, es el rol que tiene el Estado sobre los cambios en las legislaciones en la cuestión del derecho al aborto. Sabemos que en El Salvador hubo una reforma en 1999, que modificó el modo en cual el Estado aborda la cuestión del aborto. ¿Podrías delinear qué es lo que cambió con esa reforma y qué es lo que empeoró o mejoró?

–Hasta 1998, que entró en vigencia la reforma del Código Penal, teníamos tres excepciones en las que podía suceder un aborto: cuando la vida de la madre estaba en peligro, que es el aborto terapéutico; luego el eugenésico, que es cuando la vida del feto es inviable después del parto; y en el caso de violaciones. En el ’97, la parte de la Presidencia de la República que es el partido de derecha, por medio del Ministerio de Salud, mete la propuesta  de reforma –apoyada por la derecha legislativa, incluso también por una parte de la izquierda, a partir de una partición que hubo en aquel momento–. La cosa es que se aprueba la reforma y de una sola vez lo que se hace es votar una reforma a la Constitución. Para que una reforma entre en vigencia tiene que aprobarse en dos mandatos legislativos. Entonces, se aprobó en el ’97 que se reconocía la vida humana desde el momento de la concepción. Esto se ratifica en el ’99, y es cuando ya queda escrito en la Constitución y eso cierra por completo la puerta a cualquier tipo de interrupción. Hablando con los médicos para hacer la investigación, lo que nos explicaba uno de ellos, por ejemplo, que trabajaba en el Hospital Público de Maternidad, es que se empezó a girar un memo en el que un procedimiento que se hacía casi de rutina en este hospital, se pasó un memo para decir: “a partir de tal fecha esto es ilegal por la manera en que cambió la Constitución, y –básicamente– olvídense de esto que ustedes hacen normalmente”. Entonces, los médicos sí reconocen y quisieran que existiera la posibilidad de ofrecerles la posibilidad a las mujeres. Porque mucho de lo que se debate, también, es lo que dicen los pro vida de que se va a obligar a las mujeres a tener un aborto. Y, en realidad, no es eso, es la posibilidad de que ellas puedan decidir. Una mujer, a partir de la aprobación de las cuatro causales, puede decidir si quiere seguir con el embarazo o si lo interrumpe. Pero hay gente que cree que esto va a ser una obligación. Incluso hablé con alguien que me decía: “tengo temor que esto se vuelva una forma en la que los médicos por no llevar un caso, más allá de que pueda ser riesgoso, más trabajoso, también lo tomen ellos como una vía fácil para resolver algo”.

“A partir de las elecciones que tuvimos el pasado 4 de marzo, la conformación de la Asamblea Legislativa ahora va a ser predominantemente de derecha”

–¿Por qué decís cuatro causales? ¿Incluís la voluntad expresa de la mujer?

–No. En la Asamblea Legislativa, desde 2016 se metió una pieza de correspondencia para que se aprobara la interrupción del embarazo por cuatro causales: las que te explicaba antes, pero también se incluyó cuando una mujer estuviera embarazada por haber sido víctima de trata de personas. Entonces, eso es lo que está en discusión, voy a repetir: cuando la vida de la embarazada esté en peligro, cuando la vida del feto es inviable después del parto, cuando es un caso de violación y cuando el embarazo sea también producto de una mujer o una niña que ha sido víctima de trata de personas.

–Claro, son las tres que rigen aquí en Argentina, más el caso de la trata de persona, que en El Salvador es un problema muy grande.

–Sí, porque se llevan mujeres y niñas por el Triángulo Norte. Entonces, hay un diputado de derecha que realizó una contrapropuesta de hacer el aborto por dos causales: cuando la vida de la madre esté en peligro y cuando sea en caso de violación a menor; no incluye a las mujeres adultas (de 18 años para arriba). Y, si bien es complicado, porque entonces, ¿dónde quedan los derechos y las posibilidades de las mujeres que quedan fuera de ese círculo? Porque si yo soy víctima de una violación no tengo derecho a decidir si quiero abortar o no de manera segura. Hay que decir de manera segura, en tanto que lo que refleja nuestra investigación es que por más que la ley sea super cerrada en El Salvador, las mujeres están abortando.

–A pesar de lo restrictivo de la ley, ¿cómo es la realidad del movimiento de mujeres de El Salvador? ¿Realizaron actividades en torno al Día Internacional de la Mujer Trabajadora?

–Una de las grandes prioridades para los grupos de mujeres, si bien en El Salvador las mujeres enfrentamos distintos tipos de violencias (acoso callejero, en las oficinas, los trabajos), es: primero, que hay alrededor de 25 mujeres que están en la cárcel acusadas de haber asesinado a sus hijos, cuando lo que tuvieron fueron complicaciones durante su embarazo, la libertad para ellas; segundo, por lo menos que se permita el aborto en estas cuatro causales. Y la marcha del 8 de marzo fue una marcha que creció en número, hubo más mujeres esta vez que se sumaron al paro, y la consigna, que si bien para muchas feministas es aborto libre, por lo menos se está enfrentando a esto de las cuatro causales. Que las mujeres no se sigan muriendo por no tener acceso a un aborto de manera segura.

–Además, hacerlo antes de que la mayoría en el Asamblea pase a la derecha. 

–Claro, eso es como la urgencia ahora. Eso es complicado porque con esta propuesta de la derecha y hasta donde incluso El Faro reporteó, había 41 de 43 votos. Faltaban dos diputados que se sumaran. Digamos que este partido de derecha con el que la izquierda generalmente ha negociado cosas dentro de la Asamblea, el actual presidente de la Asamblea y líder de este partido, dijo: “yo no estoy a favor del aborto pero no puedo obligar a mis compañeros diputados a que no voten por él”. Es decir, que no está a favor pero deja libertad de decidir. Claro, ahora en campaña es un tema que no atrae muchos votantes; de hecho, muchos candidatos que lo mencionaban cada vez que podían porque sabían que era algo que la gente iba a decir “esta persona representa mis valores”. Además, dentro del movimiento pro vida que les mencionaba, hay una organización que es liderada por jóvenes, que estaban motivando el voto por candidatos a diputados que tuvieran ideas como estas: una, de estar en contra del aborto, y dos, estar en contra del matrimonio igualitario. Si eran corruptos no importaba, pero “votá por él o por ella” porque se opone al aborto y al matrimonio igualitario.