Putin, capitán de estepa y guerra

Por Lucio Garriga Olmo |

En julio de 1998 Vladimir Vladímirovich Putin se convirtió en el primer civil en dirigir el Servicio Federal de Seguridad, la organización sucesora de la KGB. Desde chico, después de ver la película Escudo y Espada, que cuenta la historia de Alexander Belov, un espía que trabaja en la Alemania Nazi arriesgando su vida para ganar la guerra, soñó con ser espía. Durante sus años en la KGB, donde ingresó en 1975, utilizó el nombre de “Camarada Platov”, y, a pesar de que nunca trabajó como un espía encubierto, fue enviado a Dresde, en Alemania Oriental hasta la caída del muro de Berlín.

Con la victoria del pasado domingo en las elecciones presidenciales de Rusia al obtener el 76,69%, con más de 56.430.712 millones de votos, Putin se puede convertir en la segunda persona con más tiempo en el poder después de Josef Stalin. El primer cargo ejecutivo de importancia que ocupó fue nada más y nada menos que el de Primer Ministro bajo la presidencia de Borís Yeltsin, cuya presidencia se caracterizó por la inestabilidad en el cargo de primer ministro (Putin fue el quinto en apenas 17 meses).

Luego de ser leal al gobierno de Yeltsin, como lo fue con todos los políticos con los que trabajó, principalmente con su mentor político Anatoli Sobchak, se convirtió en presidente tras ganar las elecciones del año 2000 con el 52,94% de los votos. Steven Lee Myers, corresponsal del New York Times en Moscú y autor del libro El nuevo Zar, ascenso y dominio de Vladimir Putin, asegura que Yeltsin le dijo a Putin que quería que sea su sucesor porque “un nuevo siglo debe comenzar con una nueva era política”, a lo que Putin contestó que no estaba listo porque era “un destino bastante difícil”.

Rusia pasó de la crisis económica y social post caída de la Unión Soviética a ser considerado por algunos como un nuevo imperio

A pesar de sus dudas y de no haber sido elegido democráticamente para ningún cargo anteriormente, Putin se transformó en presidente y lo será hasta el 2024. La hija del propio Yelstin, Tatyana, ha confesado públicamente que “realmente fue muy duro que Putin llegue al cargo”. Tras 14 años en la presidencia y cuatro como Primer Ministro, Putin ha transformado al país más grande del mundo. Rusia pasó de la crisis económica y social post caída de la Unión Soviética a ser considerado por algunos como un nuevo imperio que tiene ambiciones económicas y políticas en todos los continentes del planeta.

Unas elecciones vitales

Antes de las elecciones presidenciales del año 2004, cuando Putin ganó con más de 49 millones de votos y el 71,31% de los votos, una encuesta había publicado que el 55% de los encuestados pensaba que sería mejor cancelar la elección y ahorrar el dinero que costaría llevarlas a cabo. Aquel año, Putin consiguió el 92% de los votos en la destrozada Chechenia por la guerra entre los separatistas y el Estado ruso, el 94% en Daguestán, el 96% en Kabardino-Balkaria y el 98% en Ingusetia, entre algunos ejemplos.

Antes de las elecciones en 2018 no se publicó una encuesta similar a la de aquel año, pero nadie tenía expectativas en un posible cambio de presidente en Rusia. La victoria de Putin era totalmente esperable y los ojos estaban puestos en la participación de la ciudadanía. Putin consiguió su doble objetivo, el buscado 70-70. Alcanzó el 76% de los votos, su mejor porcentaje de la historia, y el 67% de la participación, muy cerca del buscado. Para el gobierno era necesaria una participación muy alta de la sociedad para demostrar que las elecciones fueron válidas y que se desarrollaron con normalidad.

A pesar de la participación ciudadana, el multimillonario y candidato del Partido Comunista, Pável Grudinin, quien salió segundo en las elecciones con el 11,8% de los votos, denunció que los comicios fueron los “más sucios de los que han tenido lugar en el espacio postsoviético”.  Las dudas sobre los resultados electorales en la era Putin han sido una constante. En la previa de las elecciones legislativas del 4 de diciembre de 2011, la organización Golos publicó un mapa donde registró miles de violaciones a las leyes electorales en el país que se viralizó rápidamente. El grupo recibió una multa por violar la ley electoral y su director fue detenido en el aeropuerto de Moscú y fue liberado luego de entregar su computadora a las autoridades. El día de las elecciones la página web sufrió un ataque informático y estuvo inactiva toda la jornada electoral.

Cuando Yelstin propuso a Putin como primer ministro aseguró que nombraba a una persona que podía unir a la sociedad. Putin lo logró a través de un discurso nacionalista que mira a occidente como el principal culpable de sus males

A pesar de que el equipo de campaña del propio Putin dijo que fue una “victoria increíble”, Golos volvió a denunciar irregularidades, como la coacción del voto en los puestos de trabajo, la prohibición a observadores internacionales de ingresar a algunos centros de votación y la existencia de urnas que ya contaban con votos antes de que se abrieran las mesas. Además de la denuncia el día de las elecciones, organismos internacionales denunciaron la prohibición a algunos candidatos de presentarse libremente, como el caso del opositor Alexéi Navalni, condenado por malversación de fondos e imposibilitado de ser candidato.

Cuando Yelstin propuso a Putin como primer ministro aseguró que nombraba a una persona que podía unir a la sociedad. Putin lo logró. Las elecciones de este año eran importantes para demostrarle a occidente, principalmente a Estados Unidos y a la OTAN, que sigue contando con el apoyo del pueblo ruso y que sigue siendo el líder indiscutido del país más grande del mundo. Con más del 70% de los votos Putin ha conseguido unir al país a través de un discurso nacionalista que mira a occidente como el principal culpable de sus males y con un Estado fuerte que controla los principales recursos naturales del país, principalmente el petróleo y el gas.
Su discurso nacionalista y la culpabilidad a occidente por los males rusos este año ha encontrado dos vertientes para explotar: las denuncias de Estados Unidos de una supuesta intromisión rusa en sus elecciones y las denuncias de Gran Bretaña por el ataque químico al ex espía ruso Sergei Skripal y su hija Yulia. El Estado ruso ha negado cualquier tipo de responsabilidad en los dos hechos pero en ambos casos, tanto Donald Trump como Theresa May, han tomado acciones contra Rusia, como la expulsión de diplomáticos o las sanciones económicas.

El futuro de Rusia y Putin

Con la victoria de las últimas elecciones Putin alcanza su límite de mandatos y en el 2024 deberá dejar el cargo de presidente, ya que si quiere permanecer más tiempo en la cúspide del poder ejecutivo deberá modificar la constitución. Luego de su victoria y ante las preguntas de una posible nueva candidatura, le aseguró a un periodista: ¿Crees que me quedaré hasta que tenga 100 años? No”.

Por ahora no hay planes de una reforma constitucional, pero está claro que desde que Putin asumió la presidencia en el 2000 no ha dejado el poder. En el año 2008, cuando tuvo que dejar la presidencia porque ya había sido reelegido una vez, nombró a Dmitri Medvédev como presidente y este lo nombró a él como Primer Ministro, una maniobra política que se conoció como “tándem”.

A pesar de que Medvédev era el presidente, es decir, la máxima autoridad ejecutiva del país, Putin nunca dejó el poder del todo. Cuando Medvédev se prestaba a realizar su primera visita oficial como presidente a Alemania, Putin se adelantó y lo opacó al viajar primero a Francia. El ejemplo más claro se vio cuando las Fuerzas Armadas de Georgia, lideradas por Mikheil Saakashvili, atacaron Osetia del Sur y Rusia decidió responder el ataque desatando de esta manera la guerra en el año 2008. Ante esta situación fue Putin quien habló primero públicamente desde China mientras asistía a los Juegos Olímpicos de Beijing, y fue él quien viajó al campo de batalla y se mostró recibiendo órdenes y explicaciones de las fuerzas militares mientras Medvédev se quedó en el Kremlin. Cuando Putin fue candidato a presidente de nuevo en el año 2012, la maniobra política se conoció como “rokirovka”, que quiere decir enroque en el juego del ajedrez. De esta manera, Putin volvía a ocupar la máxima instancia de poder a pesar de que nunca lo dejó de ostentar.

Por ahora no hay planes de una reforma constitucional, pero está claro que desde que Putin asumió la presidencia en el 2000 no ha dejado el poder

Como mínimo, Putin será presidente hasta 2024 y tendrá seis años más para continuar con su modelo político y económico que dejó atrás a la Unión Soviética y hoy ostenta un Estado fuerte, conocido como “el clan de San Petersburgo”, por la cantidad de amigos y conocidos de Putin que ocuparon y ocupan instancias de poder y que han nacido en esa ciudad, la misma que Putin.

Entre los pocos detalles que se conocen de la vida privada de Putin se destaca el amor que tiene por los perros y particularmente por su labradora negra, Koni. Un animal que se ha hecho conocido principalmente por su intromisión en una reunión bilateral con la Canciller alemana, Angela Merkel, quien le teme a los perros. Cuenta el periodista Steven Lee Myers que cuando el ex presidente de los Estados Unidos George Bush visitó Novo-Ogaryovo, Putin comparó a Koni con el terrier escocés de Bush, Barney, y dijo que su mascota era “más grande, más rápida y más fuerte”.

Fue una comparación entre dos animales pero sirve como ejemplo para demostrar el modelo de país que busca Putin. Dejar atrás el pasado soviético y construir uno nuevo que sea más grande, más rápido y más fuerte que los Estados Unidos.