“La corrupción y la injusticia son la deuda histórica en México”

El pasado domingo, Andrés Manuel López Obrador (también conocido como AMLO) fue elegido presidente de los Estados Unidos Mexicanos por más de 23 millones de personas, que representa un porcentaje superior al 53% de los votos, por lo que se convirtió en el presidente más votado en la historia de México, triunfando además en 31 de los 32 Estados mexicanos. De esta forma, el candidato por la alianza Juntos Haremos Historia sucederá a Enrique Peña Nieto, asumirá la presidencia el 1 de diciembre de este año y se enfrentará a desafíos muy importantes y delicados en materia interna e internacional, analizados por L’Ombelico del Mondo.

Además de las expectativas puestas en AMLO por ser un gobierno que se vislumbra de centro-izquierda y por los grandes desafíos que tiene por delante, se destaca la paridad de género que se evidencia en la conformación del gabinete del futuro presidente. Al respecto, serán ocho las mujeres que ocuparán importantes cargos ministeriales, quienes poseen una formación académica considerable y una importante experiencia política para tratar de resolver los problemas más acuciantes del país.

Con el objetivo de profundizar estas cuestiones, L’Ombelico del Mondo dialogó con Irma Eréndira Sandoval Ballesteros, economista, socióloga, doctora en Ciencia Política e investigadora universitaria, quien será la próxima Secretaria de Función Pública de Gobierno de AMLO, un puesto político clave en la lucha contra la corrupción en México.

–El lugar que se ha anunciado que usted tendrá en el gobierno de AMLO es un rol fundamental teniendo en cuenta la historia reciente de México, considerando que la vinculación entre la función pública y el crimen organizado en México ha sido tema principal del periodismo internacional. ¿Cuál es la idea que tiene alrededor de la situación mexicana y cuáles son los puntos que deberán abordar para resolver esta imbricación entre el Estado y el crimen organizado?

–Efectivamente, el combate a la corrupción es el combate a la impunidad, a la injusticia, a la pobreza y a esta situación de corrupción de los peores intereses del crimen organizado, en este caso, o los peores intereses del rentismo y de los abusos público-privado, junto con –evidentemente– los aparatos estatales. Entonces, hacia allá vamos en este compromiso de combatir la corrupción; es decir, hacia el combate de una medusa de muchas cabezas que, bajo el concepto de corrupción, engloba también otros problemas como el de la impunidad, el de la injusticia, de la pobreza, de la falta de acceso a los derechos fundamentales. Entonces, vamos hacia el combate a la corrupción con una visión diferente: la corrupción ya no tiene por qué seguir siendo vista como un asunto de pesos y de centavos, un asunto financiero nada más, o un asunto burocrático, administrativo y de violación a la normatividad. La corrupción, en este momento tan trascendental que estamos viviendo en México, tiene que ser vista como un asunto estructural, un asunto que va a hasta la médula ósea del cambio de régimen político en el que vamos a estar insertos en los próximos meses.

–Teniendo en cuenta los casos de corrupción en el gobierno de Peña Nieto y de la impunidad en la violación de los derechos humanos durante los últimos años, ¿cuál es el legado que deja el gobierno saliente al respecto?

–Bueno, creo que la pregunta se contesta sola. La corrupción y la injustica son la deuda histórica para la ciudadanía. Y es la deuda histórica sobre todo de las falsas llamadas previas que tuvimos a la alternancia, lo que se confundió como la transición política en el 2000, con la llegada de un mandatario de otro partido político y, supuestamente, con un proyecto diferente al priísmo, y que terminó, lamentablemente, decepcionando a la mayor parte del pueblo mexicano. Esa es la deuda histórica de la fallida transición democrática, que no se combatió a fondo la corrupción entendida en esta forma que planteaba al principio, la corrupción como la madre de todos los males. Entonces, ese es el legado que vamos a tratar de corregir, que bueno, vamos a lograrlo, que estamos comprometidos a corregir y AMLO nos ha elevado el estándar porque ahora, dice, ya no vamos a hablar de combate a la corrupción, vamos a hablar de la eliminación de tajo de la vida pública de la corrupción.

–Una pregunta tal vez demasiado personal: la presente campaña ha sido la más violenta de la historia de México, más de 100 políticos asesinados en los últimos meses, y usted tendrá una función que será trascendental para combatir a los grupos narcotraficantes. ¿No tiene miedo frente a este desafío que tendrá en el gobierno de AMLO?

–No. En este momento lo que tenemos es mucha esperanza, mucha fuerza, mucha gratitud al pueblo y mucha confianza en que estamos todos, absolutamente todos diría yo, en un ánimo de reconciliación, de unidad y de paz. Fue muy positivo que los candidatos que compitieron con AMLO hubiesen aceptado de forma tan inmediata su derrota y la llegada de este nuevo gobierno, de este cambio de régimen. Y fue muy sintomático esa aceptación de ellos de que no podían poner oídos sordos a lo que la sociedad en su conjunto está exigiendo, que es unidad, es paz, es tranquilidad. Y yo estoy, pues, muy influida, muy inspirada con la directriz y el liderazgo de AMLO –como estamos todos en este país–, de que estamos a punto de reconciliarnos y de lograr la paz con justicia y dignidad que necesitamos.

En este momento lo que tenemos es mucha esperanza, mucha fuerza, mucha gratitud al pueblo y mucha confianza en que estamos todos en un ánimo de reconciliación, de unidad y de paz.

En estos días, uno de los primeros temas que se ha puesto en la agenda del nuevo presidente tiene que ver con la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Ese TLC está fuertemente vinculado al rol que tienen los funcionarios con respecto al narcotráfico y las relaciones con EEUU el principal destino de las mercancías ilegales que se generan y pasan por México–. ¿Va a tener algún tipo de capítulo o negociación particular el rol del narcotráfico con respecto a la relación con EEUU y el TLCAN?

–Bueno, eso se verá en las negociaciones. Esto, como saben, es un capítulo inconcluso. Ahora, la relación entre el actual –todavía– presidente y su gobierno y el equipo del gobierno de EEUU entró en un impasse y hay mucha resistencia –sobre todo de la parte estadounidense– de no solucionar el TLCAN y, evidentemente, tocará sobre todo al nuevo gabinete económico y el presidente López Obrador solucionar de fondo este asunto. Creo que ayer, en la entrevista que tuvo AMLO con el actual presidente Peña Nieto, se acordó de forma mutua y amistosa que, a partir de que nombren al nuevo presidente electo, su equipo económico –en donde con mucha honra participaré también, en su gabinete hacendario, económico y de combate a la corrupción–, vamos a participar junto con todavía los últimos días del presidente Peña Nieto, para tratar de empezar a poner una agenda más alcanzable y pronta de solucionar los problemas.

Se habló mucho de las elecciones que ganó AMLO y lo que será su gobierno. Algunos lo caracterizan como un populismo más cercano a la revolución bolivariana de Venezuela; otros, como un proceso de izquierda que podría ser una dictadura mexicana. ¿Usted cómo caracterizaría el gobierno de López Obrador?

–Pues ni una cosa ni la otra. Es un gobierno que refleja al pueblo mexicano; es decir, el pueblo mexicano tiene un espíritu de resistencia, inteligencia y, sobre todo, mucha templanza, y así es este gobierno. Será un gobierno responsable, con dignidad, que nos sitúe otra vez en ese rol de liderazgo, no solamente latinoamericano sino mundial. Hoy tuvo AMLO ya un encuentro de primer nivel con el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), el más importante del país, y entre ambos dirigentes –el empresarial junto con el de nuestro próximo presidente de la república– acordaron destinar desde la iniciativa privada una inversión productiva que alcanzará más del 30% del PBI por parte de la inversión que de motu proprio los inversionistas privados pondrán para el desarrollo mexicano. Entonces, es algo que no se había logrado en los últimos años y, evidentemente, eso habla de la confianza que se le tiene a este nuevo gobierno.

Una de las cosas que llama la atención es la cantidad de mujeres que han sido nombradas en distintas funciones y el espacio que AMLO les ha dado en lugares claves, como el suyo. ¿Un comentario alrededor de esto?

–Sí. Pues me siento muy honrada de ser partícipe de este momento histórico como mujer. Como ustedes bien dicen, creo que AMLO muestra su talante moderno, progresista y de respeto a las grandes mayorías al ser el político que más ha empoderado a mujeres; no solamente en este nuevo gobierno que emprenderá, sino ya desde su gobierno como el jefe de Gobierno de la Ciudad de México. Él tuvo la misma actitud de tener en su gabinete la mitad mujeres y la mitad hombres: su partido político está presidido por una mujer, su coordinadora de campaña fue una mujer, al igual que la mitad de las senadoras y de las diputadas. Entonces, estoy muy honrada. Porque, además, no solamente es un asunto de poner mujeres, sino pues, también decirlo sin falsa modestia, somos mujeres preparadas. Hemos estado forjadas, formadas y mostrando toda nuestra convicción en defensa de este proyecto.