M. Salomão: “Es necesario un acercamiento con el pueblo”

Margarida Salomão, diputada del PT por Minas Gerais. Ph. Prensa PT.

Desde que el presidente electo de Brasil, Jair Messias Bolsonaro, ganó las elecciones presidenciales con más de 57 millones de votos, inició una transición política con el actual mandatario, Michel Temer, que confirma, hasta el momento, su discurso belicista, racista y violento. El gigante sudamericano vive momentos de definiciones, ya que la próxima administración, que asumirá el próximo 1 de enero, debe delinear, con nombramientos de funcionarios y futuras políticas, su gobierno.

Hasta el momento, Bolsonaro confirmó a ocho de sus futuros ministros con una fuerte presencia militar, mientras que en la importante cartera de Economía designó al ultraliberal Chicago Boy, Paulo Guedes. Una conjugación de seguridad militar y neoliberalismo extremo a la que se le suma el futuro canciller, Ernesto Araújo, que considera que la globalización “es un sistema antihumano y anticristiano” que está “dirigida por el marxismo”. A la vez, el futuro Ministro de Justicia será el juez Sérgio Moro, el mismo hombre que encarceló en primera instancia al expresidente Lula da Silva, quien era el favorito a ganar las elecciones hasta que fue imposibilitado de competir en las mismas por su condena en segunda instancia.

Ante el futuro gobierno de Bolsonaro y el momento actual que atraviesa el país, el Partido de los Trabajadores (PT) ha convocado a “resistir” los embates y los ataques de la futura administración a los derechos humanos y a los derechos de los trabajadores, las mujeres y las diversidades sexuales. En diálogo con L´Ombelico del Mondo, la actual diputada nacional del PT por el Estado de Minas Gerais, Margarida Salomão, aseguró que la “izquierda tiene que pensar” y lograr un “acercamiento con el pueblo” para formar un “gran frente democrático”, para que se puedan “defender las libertades democráticas, los derechos humanos y la Constitución brasileña”.

Teniendo en cuenta que en su Estado se produjo el atentado contra Bolsonaro, ¿cómo se vivió la campaña electoral y cuál es el clima social actual en el país?

–En Minas Gerais se vivió una situación de fuerte disputa. El resultado electoral fue 52% para Bolsonaro y 48% para Haddad. Una cosa que atravesó a toda la disputa electoral fue la violencia con la que se trató y también una irrupción de mentiras y fake news, a través de las redes y WhatsApp, que llevó a un recrudecimiento de posiciones problemáticas, fundamentalistas de sentido religioso que influyeron fuertemente en el resultado electoral. En la ciudad donde ocurrió el atentado, Santa Casa de Misericórdia de Juiz de Fora, Haddad venció la elección, por lo que se ve que el atentado no fue un evento decisivo en la victoria de Bolsonaro. Lo que fue decisivo para su victoria, y que ahora contamina el ambiente, fueron las mentiras y las fake news.

El atentado no fue un evento decisivo en la victoria de Bolsonaro. (…) Lo decisivo fueron las mentiras y las fake news.

En Minas Gerais se presentó la expresidenta Dilma Rousseff como candidata a senadora, pero tuvo un resultado lejos de lo esperado. Las elecciones de este año no fueron muy alentadoras para la izquierda brasileña y para el PT en particular en el sur. ¿Cuál es el análisis que hacen con respecto al rol del PT en el sur de Brasil?

–En Minas Gerais, el PT fue capaz de mantener la misma bancada que tenía anteriormente. No hubo una gran derrota en el ambiente parlamentario. En relación a Dilma Rousseff, hubo una campaña en las últimas semanas de mensajes y noticias en relación a su pasado como guerrillera. Esto ocurrió dos días antes de la elección, cuando ella estaba primera, pero el día de la elección ella cayó a un cuarto lugar. Esa presencia de fake news, que también ocurrió en la elección americana de Donald Trump, es un sistema muy eficiente de diseminación de información falsa. Fue definitivamente un elemento que contaminó el resultado electoral y lo comprometió.

¿Cuáles pueden ser los principales elementos de una autocrítica de la izquierda brasileña de cara a recomponer este espacio político?

–En primer lugar, es necesario un acercamiento con el pueblo, de las clases populares. Un problema que hoy está claro en las grandes ciudades brasileñas es la seguridad. La izquierda tiene graves problemas con ese tema, pero es una cuestión central en la vida particular. Es una respuesta que debemos construir. El segundo punto es la presencia, no a través de las redes de comunicación social, la presencia física en las comunidades de los más pobres. Hoy en día, las Iglesias evangélicas ocuparon ese espacio. Eso disputa la educación, la comunicación pública, el cuestionamiento político de la izquierda y la formación de conciencia. No podemos ser derrotados por la desazón. Yo pienso que la izquierda en estos momentos tiene que pensar.

Un problema que hoy está claro en las grandes ciudades brasileñas es la seguridad. (…) El segundo punto es la presencia, no a través de las redes de comunicación social, la presencia física en las comunidades de los más pobres.

¿Qué país le entregará Michel Temer a Bolsonaro? ¿Cuáles fueron las consecuencias de su mandato?

–Temer deja a Brasil en una crisis terrible. Es el peor presidente de la historia, esa es la percepción popular. Temer es horrible: crisis fiscal, crisis económica, crisis política y crisis de valores. Hay una degradación de la vida pública en Brasil producida por Michel Temer. Desarrolló una agenda neoliberal radical pero no consiguió las condiciones políticas para sustentarla. Él deja a Brasil mucho peor de cómo empezó su gobierno. Bolsonaro recibe un legado infernal.

Temer deja a Brasil en una crisis terrible. Es el peor presidente de la historia, esa es la percepción popular.

¿Cómo ha visto el accionar de Bolsonaro hasta el momento? ¿Cómo ve este proceso de transición que se inició?

–Bolsonaro parece un personaje de opereta, de comedia. Es patético. Esa es la posición política que legitimó en la Junta Electoral. Dijo que llevaría la embajada brasileña en Israel de Tel Aviv a Jerusalén y ahora dice que no, que lo va a pensar mejor. La agenda del bolsonarismo tiene que ver con valores, con combates contra el sexualismo, afirmaciones racistas, homofóbicas, machistas. Aparte, tiene una agenda neoliberal radicalizada. En tercer lugar, hay un movimiento que llevó a Sérgio Moro, el juez que condenó a Lula, a ser el próximo Ministro de Justicia. Dice que va a ser un ministerio dedicado al combate de la corrupción, pero nosotros entendemos que va a estar dedicado al combate, entre otros puntos, del PT.

El PT ha llamado a defender la democracia y los derechos conseguidos. ¿Cómo se puede realizar esto en términos concretos? ¿Cómo se puede defender la democracia en Brasil frente a Bolsonaro en los próximos cuatro años?

–Es necesaria una alianza con la sociedad que se encerrará en partidos políticos claros. Los partidos parlamentarios de oposición deben ser llamados e invitados a un gran frente democrático. Este frente deberá ser, también, con las Universidades, los científicos, los periodistas, los movimientos sociales y las mujeres. Con todos esos apoyos de la sociedad, que se alinearon en el segundo turno contra Bolsonaro, y que es capaz de romper cualquier frontera partidaria del PT, se debe formar un partido político para que podamos defender las libertades democráticas, los derechos humanos y la Constitución brasileña.