Al cielo por asalto: la batalla por el Parlamento Europeo

Sede del Parlamento Europeo

Por Pablo Agustín Mastragostino* |

Desde el año 2016, con la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos y el triunfo de los euroescépticos en el referéndum del brexit, la política internacional se ha visto pendiente de diversos acontecimientos electorales con la capacidad de cambiar de un modo u otro el rumbo del actual orden internacional.

Este año 2019 no será la excepción. Del 23 al 26 de mayo, los ciudadanos de los 27 miembros de la Unión Europea (UE) irán a las urnas con el objetivo no solo de elegir a sus representantes dentro del Parlamento Europeo, sino de decidir en parte el rumbo de la UE al menos por los próximos cinco años, en un contexto de avance de los distintos bloques euroescépticos a lo largo y a lo ancho de toda Europa.

En este marco, el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, think tank compuesto por políticos e intelectuales de Europa, publicó días pasados un informe de proyecciones titulado “La elección europea 2019. Cómo los antieuropeos planean arruinar Europa y qué se puede hacer para pararlo”, en donde indagan los principales escenarios en torno a las próximas elecciones europeas frente al crecimiento de los euroescépticos.

Pero antes que todo, ¿qué es el Parlamento Europeo? Y más importante aún, ¿cuál es su importancia dentro del armado de la política de la UE? El Parlamento Europeo es el órgano legislativo de la UE, conformado por 705 eurodiputados divididos entre los 27 países miembros del bloque. Cada Estado es una única circunscripción en donde la cantidad de miembros que le son asignados se calcula por el porcentaje de la población del país respecto del total de la UE. Cabe aclarar que, con anterioridad al brexit, el Parlamento contaba con 751 miembros, pero por una resolución del mismo, el número se redujo a 705.

Del lado de sus funciones, es el encargado –en conjunto con la Comisión Europea– de legislar los asuntos de la UE, en especial en lo referido a la política migratoria, energética, económica, de transporte y medioambiental. A su vez, también a la par de la Comisión, es la encargada de armar el presupuesto de la UE. Por último, y tal vez más importante, es el Parlamento Europeo quien elige al Presidente de la Comisión Europea, hoy a cargo de Jean-Claude Juncker.

En las últimas elecciones que se llevaron a cabo en el año 2014 (VIII Legislatura), el bloque oficialista dentro del Parlamento Europeo contó con una alianza entre el Partido Popular Europeo (EPP), los Socialdemócratas (S&D) y la Alianza de los Demócratas y Liberales (ALDE), que entre los tres sumaban un total de 479 eurodiputados (mayoría de 376), lo que le permitió a Juncker del EPP ser electo como presidente de la Comisión. Fue muy importante para aquella legislatura la elección que hicieron el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de España, la  Unión Demócrata Cristiana (CDU) y el Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), el Partido Demócrata (PD) de Italia y el Partido Laborista de Gran Bretaña.

© AFP / Thomas SAINT-CRICQ

Para estas elecciones, el panorama es muy distinto. Tanto el EPP como los Socialdemócratas pueden llegar a perder más de 100 eurodiputados y, en el caso de los liberales del ALDE, la proyección es que mantengan los miembros de la última elección, puesto que La República En Marcha (LREM), el partido del presidente francés Emmanuel Macron, todavía no definió su adhesión al ALDE. En caso de hacerlo, el ALDE sumaría alrededor de 30-35 eurodiputados, dando un total de 100 miembros. Aun así, el bloque sumaría un total de entre 370 y 402 eurodiputados, siempre dependiendo de lo que haga LREM.

Estos malos resultados que obtendría el bloque oficialista se condicen con el avance estrepitoso de los partidos euroescépticos dentro de los miembros más grandes de la UE, que tendrán su repercusión dentro de la elección europea. Para dar algunos números, el Movimiento Europa de las Naciones y de las Libertades (MENF) –que en la elección anterior sumó 35 eurodiputados– estaría sumando para esta un total de 63, gracias a la elección que estarían haciendo la Lega Nord de Italia y el Reagrupamiento Nacional (RN) de Francia –el nuevo partido de Marine Le Pen–, sumando entre ambos más de 51 eurodiputados. El otro de los bloques euroescépticos, el de Europa de la Libertad y la Democracia Directa (EFDD) sumaría un total de 50 eurodiputados, en donde la elección que haría el Movimiento 5 Estrellas de Italia y Alternativa por Alemania (AfD) sería muy importante para el número total del bloque. Por último, el Grupo de Conservadores y Reformistas Europeos (ECR), ya sin la participación del Partido Conservador Británico, sumaría un total de 63 eurodiputados en el probable caso de que Ley y Justicia (PiS) de Polonia realice una gran elección, en tanto que proyecta casi 30 eurodiputados.

“Los malos resultados que obtendría el bloque oficialista se condicen con el avance estrepitoso de los partidos euroescépticos dentro de los miembros más grandes de la UE”.

Este panorama, en donde los euroescépticos sumarían casi 200 eurodiputados –hay que tener en cuenta que partidos aún no adscritos y parte del bloque de la Izquierda Europea se declararon abiertamente como euroescépticos– y donde el actual bloque oficialista perdería una considerable cantidad de eurodiputados, abre un gran abanico de posibilidades que ponen a la UE en una gran incertidumbre respecto de su futuro.

De repetirse el actual bloque oficialista entre el EPP, los Socialdemócratas y el ALDE, y a pesar de la cantidad de eurodiputados que perderían, los tres conseguirían la mayoría necesaria para elegir nuevamente al presidente de la Comisión Europea entre los candidatos Manfred Weber del EPP, Frans Timmermans de los Socialdemócratas y Guy Verhofstadt del ALDE. Quien tiene mayores chances es Manfred Weber, puesto que dentro del bloque oficialista es el EPP quien cuenta con el mayor número de miembros (172). Aun así, dada la cantidad de miembros que presentan los distintos bloques euroescépticos es muy probable que puedan hacerse de alguna de las vicepresidencias del Parlamento. Una de las maneras para evitar esto último es que al actual bloque se le sume el bloque de los Verdes Europeos, que contaría con 48 miembros del Parlamento.

El problema se daría si el actual bloque no se reedita. Por un lado, ninguno de los bloques de manera individual lograría la mayoría necesaria; asimismo, ninguna alianza entre dos de los tres miembros del actual bloque lograría la mayoría de 353. Aún más, la incorporación de los Verdes Europeos a algún tipo de alianza no alcanzaría para conformar una mayoría. Esto le abre la puerta a los bloques euroescépticos en una serie de cuestiones referidas, por un lado, al armado de las autoridades tanto del Parlamento como de la Comisión y, por el otro, a los temas que le ocupan a ambos órganos.

En el primer caso, la cantidad de eurodiputados que conseguirían los euroescépticos lograría detener de manera momentánea la elección del presidente del Parlamento y de la Comisión Europea. También tendrán la posibilidad de hacerse de al menos cuatro vicepresidencias del Parlamento y aspirar a algunas Comisarías dentro de la Comisión. En materia estrictamente legislativa, tendrán la posibilidad de obstruir de manera parcial las distintas resoluciones que el Parlamento adopte hacia adentro de la UE como de poner trabas a la admisión de acuerdos internacionales que deben ser suscritos por el Parlamento. Por último, la cuestión de los presupuestos también se vería afectada ya que podrían introducir modificaciones a los mismos como también obstruir su correcto funcionamiento.

“Ninguno de los bloques de manera individual lograría la mayoría necesaria; y ninguna alianza entre dos de los tres miembros del actual bloque lograría la mayoría de 353. Esto le abre la puerta a los bloques euroescépticos”.

Relativo a los temas de los que se ocupa tanto el Parlamento como la Comisión, los euroescépticos tendrían la posibilidad de poner en la agenda tanto de uno como de otro órgano, cuestiones referidas a los tratados comerciales que la cartera de Cecilia Malmström viene firmando y articulando con varios países y bloques del globo (México, Canadá, Japón, Singapur y el Mercosur) y que han sido muy criticados por los bloques euroescépticos; a la política medioambiental, la cual ha sido muy cuestionada por el RN de Le Pen y que le ha dado un apoyo muy importante al grupo de los “chalecos amarillos”, crítico de esta. Otro de los puntos importantes es la política migratoria, en donde los euroescépticos también podrían buscar sacar resoluciones que endurezcan la política de fronteras tanto hacia adentro como hacia afuera del bloque.

Este último punto representa un peligro potencial y con chances de hacerse efectivo, puesto que parte del EPP es proclive a este tipo de políticas. Uno de los partidos propensos a endurecer la política migratoria es la CDU/CSU alemana. Ya sin Angela Merkel, la nueva líder Annegret Kramp-Karrenbauer convocó a una reunión del Partido con el objetivo de llegar a un punto medio entre el sector proclive a una política migratoria más dura y el sector que acompañó a Merkel en la política de puertas abiertas. El otro sector del EPP en favor de políticas migratorias más dura lo encabeza el Fidesz de Hungría, el Partido del primer ministro Viktor Orbán.

Esto también lleva a pensar que incluso si la coalición oficialista se reeditara, este sería un punto de conflicto hacia adentro y una gran posibilidad para los euroescépticos de conseguir resoluciones a su favor.

En conclusión, las elecciones europeas se presentan como una gran incertidumbre a la hora de pensar en cómo se articularán los bloques de cara a la elección del nuevo presidente de la Comisión Europea. Si la coalición oficialista continua, puede ser una bocanada de aire para los líderes europeos que vienen de derrota en derrota. Aun así, sería una buena oportunidad para incorporar otros sectores pro-europeos como los Verdes. Eso significa, a su vez, tener que aceitar un complicado equilibrio entre fuerzas muy discordantes en mucho de los temas que hacen a la política de UE. En caso de que la coalición no continúe, la incertidumbre será aún mayor y le dará un abanico de posibilidades a los euroescépticos para avanzar en reformas que vayan contra la política de mayor integración de la UE.

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(*) Estudiante de la licenciatura en Relaciones Internacionales por la Universidad Nacional de Lanús (UNLa).