España a las urnas

Cuatro de los principales candidatos en el segundo debate presidencial: Pablo Casado (PP), Pablo Iglesias (UP), Pedro Sánchez (PSOE) y Albert Rivera (Ciudadanos). Ph: CNN

Por Lucio Garriga Olmo |

El domingo, 36.893.976 de electores elegirán a 208 senadores –de un total de 266– y a los 350 diputados encargados de nombrar al próximo presidente de España. La contienda electoral será la más importante en lo que va del año en Europa y la principal parada previa a las elecciones del Parlamento Europeo previstas para el mes de mayo.

Los comicios se desarrollarán diez meses después de la llegada del actual presidente y líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Pedro Sánchez, al Palacio de la Moncloa, luego de una moción de censura que hizo caer al antiguo gobierno del líder del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, envuelto en un escándalo de corrupción. Asimismo, las elecciones de este fin de semana se darán en un contexto de debilitamiento del gobierno socialista, ya que las mismas han sido convocadas de forma anticipada al perder Sánchez el apoyo de su coalición de gobierno y al no haber logrado aprobar el presupuesto anual.

La contienda electoral, además, volverá a estar marcada por un nuevo escenario de ramificaciones políticas. De la misma, participarán el PP, con Pablo Casado como candidato, y el PSOE, los dos partidos políticos que gobernaron el país de forma ininterrumpida desde 1982; Unidas Podemos, la coalición política liderada por Pablo Iglesias e Izquierda Unida, que levanta la lucha feminista en su nombre; Ciudadanos, el partido creado por el liberal Albert Rivera; y Vox, un nuevo participante de extrema derecha conducido por Santiago Abascal.

Adiós al bipartidismo

A partir de la década de 1980, luego de la dictadura de Francisco Franco (1939-1975), la política española estuvo dominada por dos grandes polos de poder: la centro-derecha, liderada por el PP, y la centro-izquierda, comandada por el PSOE. Este esquema político se mantuvo intacto durante cuatro presidencias: Felipe González (PSOE), desde 1982 a 1996; José María Aznar (PP), desde 1996 hasta el 2004; José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE), desde 2004 hasta el 2011; y Mariano Rajoy (PP), desde el 2011 hasta junio del año pasado.

Este sistema bipartidista se rompió luego de la crisis económica mundial del 2008 y las manifestaciones del movimiento de los Indignados del 2011. A partir de la segunda presidencia de Rajoy, en las elecciones del 2015 surgieron en primera plana dos nuevas fuerzas: Podemos, desde la izquierda política, y Ciudadanos, una formación de derecha y liberal. Las elecciones del próximo domingo volverán a estar marcadas por la participación de estos cuatro centros políticos y, además, por la primera presentación en elecciones generales del partido Vox (voz en latín), una fuerza de extrema derecha.

Frente a estos dos grandes frentes de poder, disputados por diversas fuerzas, el próximo domingo los ojos estarán puestos en las posibles coaliciones de gobierno más que en el resultado final de la contienda. Son necesarios 176 parlamentarios para poder formar gobierno y los partidos deberán realizar alianzas, ya que una mayoría absoluta es muy poco probable. Hasta el momento, las encuestas le adjudican una victoria al PSOE con el 28% y un total aproximado de 129 diputados, mientras que en segundo lugar saldría el PP con el 17,8% y 75 parlamentarios. Los primeros puestos los completan Ciudadanos con el 14% y 49 representantes, Unidas Podemos con el 13% y 33 bancas y en quinto lugar aparece Vox con el 12% y 32 delegados.

Las encuestas: PSOE con el 28% y un total aproximado de 129 diputados, el PP con el 17,8% y 75 parlamentarios,Ciudadanos con el 14% y 49 representantes, Unidas Podemos con el 13% y 33 bancas y en quinto lugar aparece Vox con el 12% y 32 delegados.

La actual alianza de gobierno está compuesta por el PSOE, Unidas Podemos y partidos nacionalistas vascos y catalanes. El principal problema que deberá enfrentar esta formación es lograr un nuevo acuerdo que permita repetirla debido a las diferencias existentes entre el socialismo y Podemos y, además, a los desafíos que implica volver a aliarse con partidos nacionalistas cuyas demandas generan rispideces en la política nacional. Por otro lado, una alianza tripartita de derecha entre el PP, Ciudadanos y Vox sería posible si obtienen los números, ya que en el pasado mes de diciembre estas tres fuerzas lograron formar gobierno en Andalucía –desbancando al PSOE de una región que gobernó durante más de 30 años.  Una formación entre el PSOE y Ciudadanos quedó descartada durante la campaña, principalmente por las diferencias que existen entre Sánchez, quien se mostró proclive al diálogo con los representantes catalanes, y Rivera, quien lo rechaza. 

Ante la amenaza de un gobierno de derecha, la izquierda y la centro-izquierda han desarrollado una fuerte campaña convocando a los habitantes a votar el próximo domingo –el sufragio no es obligatorio–, para aumentar la participación y así lograr una mayor cantidad de votos. En este sentido, la dirigente del PSOE Adriana Lastra aseguró que “la abstención es la cuarta derecha de estas elecciones” y que “un día de abstención son cuatro años de retroceso”. “Para que no nos pase lo que pasó el día 3 de diciembre en Andalucía, todo el mundo a votar”, aseguró. En el mismo sentido se expresó Sánchez, quien pidió “una enorme movilización para acabar con la corrupción, la confrontación y la desigualdad”.

Cataluña, el gran tema de la campaña

Desde que Pedro Sánchez asumió el poder el año pasado, el gran tema de discusión política en toda España ha sido el futuro de Cataluña y el independentismo. Estos debates se han profundizado a lo largo de la campaña y han marcado tanto los dos debates presidenciales como los discursos de los principales cinco candidatos.

La crisis política desatada en el segundo semestre de 2017 por el referéndum catalán, desconocido por Madrid, ha dejado importantes consecuencias en el ámbito nacional. En aquel momento, el gobierno de Cataluña decidió desarrollar una votación popular de autodeterminación el 1 de octubre y Mariano Rajoy, en aquel entonces presidente, decidió desconocerlo y reprimirlo, lo que provocó escenas de violencia el día de la elección que recorrieron el mundo. Días después, el presidente de la Generalitat catalana, Carles Puigdemont, declaró la independencia. Ante esta situación, Madrid decidió aplicar el artículo 155 de la Constitución Nacional, es decir, cesar al ejecutivo y asumir las funciones del gobierno local. Esta crisis generó el encarcelamiento de los líderes catalanes y el posterior enjuiciamiento, una instancia que en estos momentos está en pleno desarrollo.

Ante esta situación, el gobierno de Sánchez propone mantener instancias de diálogo con los representantes catalanes pero sin conceder la independencia ni aplicar el artículo 155. Las fuerzas políticas de derecha lo acusaron durante la campaña de negociar la formación un futuro gobierno con los nacionalistas de Cataluña a cambio de indultar a los acusados en el juicio, algo que el PSOE rechaza. Por otro lado, el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, asegura que España es “plurinacional” –como Bolivia– y se ha mostrado proclive a realizar un referéndum, pero mientras que Cataluña permanezca dentro de España.

Por otro lado, los partidos de derecha rechazan cualquier instancia de diálogo con las autoridades catalanas. El representante del PP, Pablo Casado, pidió el voto para detener a los independentistas y aseguró que aplicará el artículo 155 ya que, en caso contrario, estaría “prevaricando” como presidente. Asimismo, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, ha hecho de la lucha contra el independentismo su principal caballo de batalla. Ha prometido aplicar el 155 “de forma inmediata”, prohibir los indultos para los condenados por los delitos de rebelión y sedición y “poner fin al adoctrinamiento nacionalista” en las escuelas. En este mismo sentido se ha expresado el dirigente de Vox, Santiago Abascal, quien ha asegurado que “ante la ilegitimidad de la secesión solo cabe la fuerza” y ha prometido “máxima protección jurídica a los símbolos de la nación” como la bandera, el himno y la Corona.

Vox, el nuevo y viejo participante

En las próximas elecciones participará Vox, una nueva fuerza política de extrema derecha que ha desempeñado un papel muy importante a lo largo de toda la campaña. Uno de sus lemas es “España y los españoles primero” y su líder, Santiago Abascal, lanzó su campaña contra los separatistas que “amenazan la existencia de España” y contra “los progres, los comunistas e islamistas”. Su intervención en la política nacional llega de la mano de diversos partidos políticos similares que han logrado importantes cuotas de poder en todo el continente en el último tiempo, como el Frente Nacional de Marine Le Pen en Francia, Alternativa por Alemania (AfD), La Liga en Italia y el partido Verdaderos Finlandeses, que hace unas semanas logró el 17% de los votos en su país y quedó a solo 6.000 votos del primer puesto.

Discurso del candidato Santiago Abascal. Fuente: Vox España

Con un discurso racista, xenófobo y machista ha logrado ocupar un espacio de representación que, hasta hace unos meses, estaba vacante o era desarrollado por los partidos de la derecha tradicional. En un documento llamado “100 medidas urgentes de Vox para España”, propone endurecer las políticas migratorias del país y deportar a los “inmigrantes ilegales a sus países de origen”, “fortalecer las fronteras” y “levantar un muro infranqueable en Ceuta y Melilla”. “Nosotros no nos caracterizamos por el odio hacia los de afuera sino por el amor a los de adentro”, dijo Abascal, un hombre que ha confesado andar armado por la vía pública y que se ha mostrado a favor de la caza y de la tenencia de armas.

Además, Vox es un partido que desconoce la violencia de género contra las mujeres y tiene un discurso totalmente misógino y machista. Ante un movimiento feminista que crece por toda España, y por todo el mundo también, la plataforma liderada por Abascal asegura que la Ley de Violencia de Género “ha acabado con la presunción de inocencia para los hombres” y que “es una ley ideológica”, que “está proliferando las denuncias falsas”. Además, propone prohibir el aborto –hoy en día legal–, ya que el objetivo del partido es “el aborto cero”. Asimismo, rechaza el matrimonio igualitario porque “el matrimonio es entre un hombre y una mujer”.

Al mismo tiempo, es un partido político que no repudia a la dictadura franquista ni a la figura de Francisco Franco. En este sentido, propone la “derogación inmediata de la Ley de Memoria Histórica” –que prohíbe la exhibición de símbolos franquistas en la vía pública– ya que “no es una ley contra Franco, sino contra la cruz y la corona” y asegura que “pretende limitar las libertades y restaurar los odios”.

Su nueva participación y su discurso violento serán un desafío para la democracia española, y las elecciones del domingo serán la primera prueba de fuego. Durante los primeros días de campaña, se especuló con que los partidos tradicionales de la derecha política se abstendrían de recurrir a sus posibles escaños para formar gobierno –como ha ocurrido en Holanda con el Partido por la Libertad liderado por Geert Wilders–, pero esta posibilidad parece descartada luego del antecedente de Andalucía. Al ser las elecciones más importantes de Europa en lo que va del año, a la irrupción de la extrema derecha en el escenario político y a un mes de las elecciones del Parlamento Europeo, los ojos de todo el continente y del mundo estarán puestos en Madrid este domingo a la espera de los resultados finales pero también, y sobre todo, a la formación del futuro gobierno.