Aída María Quinatoa, una militante social sin fronteras

El 8 de marzo de 1999, el presidente de Ecuador Jamil Mahuad decretó un feriado bancario de 24 horas, pero la medida, finalmente, duraría cinco días. Con esta decisión, las instituciones financieras dejaron de brindar atención al público y millones de personas se vieron imposibilitadas de retirar el dinero que tenían depositado. La receta, aplicada por el gobierno como intento de resolver la crisis social y económica más grave de la historia del país, provocó que miles de ecuatorianos y ecuatorianas perdieran sus ahorros en manos de uno de los pocos actores que se beneficiaron con la medida: el sistema financiero. Además, una importante cantidad de ciudadanos decidió emigrar y buscar mejor suerte en otro país. Una de ellas fue Aída María Quinatoa, militante social y actualmente integrante y ex candidata a diputada nacional por la alianza Unidas Podemos (UP) de España.  

“Nuestro dinero, lo poco que teníamos, se lo quedó la banca y prácticamente nos quedamos en la calle”, dijo Aída María Quinatoa en diálogo con L`Ombelico del Mondo. Luego del feriado bancario abandonó Ecuador porque “no teníamos otra alternativa”, ya que “de trabajo no había absolutamente nada”. Llegó a España en el año 2001. A 18 años de haber emigrado y a 20 de la medida económica que la obligó a abandonar su país llorando, recordó: “Tuve que dejar todo para poder migrar. Es muy doloroso y muy triste saber que tu país no te deja otra opción que salir sin saber cuándo vas a regresar”.

A principios del siglo XXI, España vivía una buena situación económica y miles de latinoamericanos y latinoamericanas llegaron hasta sus ciudades luego de las crisis que provocaron las recetas económicas neoliberales que se aplicaron en gran parte del continente. “Fue muy triste mi vida aquí”, aseguró al recordar su llegada a Europa, y explicó: “Para los que vinimos a trabajar y a ganar nuestros recursos con nuestro sudor nos tocó pasar muy duras penalidades”. En el mismo sentido, ejemplificó: “Nos tocaba vivir en condiciones de hacinamiento”. Ante este panorama, recordó que la única solución que le brindaba el Estado era “comprar una casa” y que fue así como se hipotecó. A los diez años de haber pisado suelo español, por primera vez consiguió la nacionalidad: “Cuando llegué, no tenía papeles. Tuve que trabajar diez años para tener la nacionalidad, que me ha costado mucho esfuerzo”.

“La diferencia entre mi país natal y España es enorme, pero la pobreza y la exclusión son las mismas”.

Una vez que Aída se instaló en España y se acomodó a una nueva sociedad y a un nuevo país, a más de 8000 kilómetros de su ciudad natal, sintió la necesidad de pertenecer y participar de “un espacio social”. Fiel a sus raíces, comenzó la búsqueda de ese lugar entre la comunidad ecuatoriana que, al igual que ella, tuvo que abandonar la costa del océano Pacífico por la crisis económica. Fue electa presidenta de una organización de migrantes ecuatorianos y se enfrentó con uno de los problemas más comunes de la comunidad migrante: la falta de una vivienda digna y los pagos de altísimas hipotecas. “Me enteré que estábamos hipotecados casi todos”, recordó, y relató sus comienzos militantes en España: “Empecé a elaborar varios seminarios y cursos, es decir, a hacer la réplica del trabajo social que yo hice en Ecuador desde muy chiquita con los derechos humanos, la Confederación de Nacionalidades Indígenas de Ecuador (Conaie) y otras organizaciones sociales”. En el año 2008, participó de la fundación de una organización que nucleó a diversos actores del activismo social migrante ecuatoriano que consiguió sus primeros reconocimientos de la mano de otra crisis: la española. “El 15M del 2011 nos dio visibilidad para que seamos tomados en cuenta en esta sociedad. Nuestros letreros y nuestras batallas se visibilizaron con el 15M”.

Con su experiencia militante en dos países distintos pertenecientes a dos continentes diferentes, Aída compara el activismo político y la realidad de Ecuador y España: “La diferencia entre mi país natal y España es enorme, pero la pobreza y la exclusión son las mismas”. En las últimas elecciones generales de España, Aída fue candidata a diputada nacional por la alianza UP. “Me lancé de candidata porque la coyuntura está cada vez más difícil para los migrantes y porque un grupo de personas me dijo que era importante que una persona como yo los representara”, explicó, y criticó a los partidos políticos que hablan de las problemáticas de los migrantes “cuando les conviene” pero que “nunca van a las raíces de nuestra realidad”. “Nunca se ve en realidad lo que nosotros hacemos, lo que nosotros trabajamos, lo que sacamos adelante, lo que aportamos a la seguridad social”, declaró.

Fuente: Facebook

En las elecciones, Aída no logró llegar al Parlamento nacional pero aseguró que seguirá luchando desde otros espacios. “No fui electa, pero yo tengo esa trayectoria que dice que la lucha no es solamente desde el Parlamento, es también desde las calles”, aseguró, y prometió “seguir haciendo la batalla en ese escenario”. “Vivimos una realidad en la que nos toca a los movimientos sociales y a la gente concienciada seguir luchando, seguir organizando de la mejor forma para que esto cambie, para que las políticas sociales lleguen a todas y todos”, afirmó. En este mismo sentido, analizó el resultado electoral de UP y aseguró que “ha sido un batacazo, porque de 69 diputados que eran anteriormente ahora han entrado 42”. Asimismo, se refirió al surgimiento de la extrema derecha política, encabezada por el partido Vox y sus políticas que buscan limitar la llegada de migrantes y refugiados: “Es una lástima que la extrema derecha ya esté en el Parlamento”, dijo.

Además, Aída dijo que tiene “mucha ilusión” de cara a las elecciones autonómicas, municipales y europeas que se desarrollan este domingo en España. Sobre los comicios para elegir a los 54 representantes de España ante el Parlamento Europeo, aseguró que “la principal demanda de la sociedad” está relacionada “con los derechos humanos”. Por otro lado, manifestó que en las elecciones locales el panorama “es bastante más complejo porque hay mucha separación entre la izquierda” y que estas diferencias “hacen que la derecha o la extrema derecha vayan surgiendo”. “Hay mucho escepticismo. Hay bastante de creer que todos son iguales”, dijo.

A pesar de los resultados que puedan provocar las próximas elecciones, Aída sabe por experiencia propia que existen otras formas y métodos de hacer política. Está preocupada por el ascenso y el crecimiento de la extrema derecha por todo el continente europeo pero también tiene “esperanzas” de que los migrantes que votan lo hagan “por las izquierdas”, porque “solamente con organización” se puede vencer a los gobiernos nacionalistas y xenófobos que se oponen a la llegada de personas migrantes que, en definitiva, son personas como Aída María Quinatoa.