Cumbre del Mercosur, entre el autobombo y las nuevas promesas

Foto de familia de los presidentes en la 54° Cumbre del Mercosur, en Santa Fe, Argentina. Ph.: AFP

Por Lucio Garriga Olmo, desde Santa Fe |

Durante la 54º Cumbre del Mercado Común del Sur (Mercosur), la primera desde el pre acuerdo anunciado con la Unión Europea (UE) a fines de junio, las distintas representaciones nacionales celebraron lo logrado con los 28 países de Europa, anunciaron que profundizarán las negociaciones con otros bloques regionales y aprobaron medidas que apuntan a la flexibilización y la liberalización del bloque sudamericano.

Un ánimo de optimismo y celebración recorrió a las comitivas de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay que, en la ciudad de Santa Fe, se vieron por primera vez las caras luego de haber anunciado el pre acuerdo con la UE en Bruselas. A través de un comunicado, la Cancillería argentina manifestó que el mismo fue “un hito trascendental en la inserción internacional del Mercosur” y que implica “un antes y un después” para el bloque. Un discurso que recorrió y se expandió por todas las comitivas.

“Es un avance estratégico para insertar a nuestras economías en el mercado más grande del mundo, mejorar nuestros estándares productivos y generar empleo de calidad en la región”, aseguraron desde el Palacio San Martín, y agregaron que “será uno de los motores de crecimiento” para los países de la región “en los próximos años”. El canciller argentino, Jorge Faurie, también se mostró muy optimista de cara al futuro y comparó a la firma del acuerdo comercial con “el cumpleaños de 18 años de un joven” que logró “ponerse los pantalones largos”. “El Mercosur hizo gimnasia en casa y ahora está preparado para competir”, aseguró.

La búsqueda de un Mercosur más “competitivo” en el mercado internacional, marcado por la guerra comercial que existe entre Estados Unidos y China, fue uno de los principales temas de la Cumbre. En este sentido, los países celebraron el acuerdo con la UE y anticiparon que las conversaciones se encuentran muy avanzadas con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, por su sigla en inglés) –compuesta por Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza–, al punto tal que se podría anunciar en el segundo semestre del 2019; además, destacaron las conversaciones que existen en el mismo sentido con Canadá, Singapur y Corea del Sur, que podrían tener fecha de anuncio en el 2020.

Asimismo, el presidente argentino, Mauricio Macri, dijo que “es una señal clara al mundo” de la intención del Mercosur de “ser un bloque abierto, competitivo y dinámico”. “Tengo la certeza de que no es un punto de llegada, es un punto de partida, es una oportunidad para que el Mercosur vaya por más”, aseguró. Por su parte, Jair Bolsonaro, que recibió la presidencia pro témpore del bloque, dijo que es “la primera etapa de la apertura del Mercosur hacia el mundo” y reafirmó el “compromiso” de su gobierno “con la apertura del bloque sin ningún sesgo ideológico” para lograr una institución que tenga “menos discurso y más acción”.

El canciller de Uruguay, Rodolfo Nin Novoa, declaró en igual dirección: “el Mercosur comienza un camino de inserción internacional que lo va a llevar a nuevas etapas y que va a ser en beneficio de nuestras producciones, nuestras exportaciones y nuestras poblaciones”. A esta ola de optimismo y autobombo, también se sumó su par brasilero, Ernesto Araújo, quien manifestó que el Mercosur está viviendo “un renacimiento” y “un momento decisivo y extraordinario”. Su homólogo de Paraguay, Luis Castiglioni, no se quedó atrás y aseguró que el bloque regional “ha encontrado su rumbo” y que se “está concretando” el Mercosur que su gobierno quería.

Sobre el acuerdo con la UE, se confirmó que el bloque sudamericano buscará un sistema de implementación provisional que se aplicará una vez que lo apruebe el Parlamento Europeo y los respectivos Congresos nacionales sudamericanos. Esto significa que el acuerdo entrará en vigencia bilateralmente una vez que se logren los plazos europeos y una vez que lo apruebe el Parlamento de cada país, sin tener que esperar a que lo aprueben los cuatro Parlamentos del Mercosur, como estaba estipulado.

La coordinadora de las negociaciones de Uruguay, Valeria Csukasi, dijo que van a “apostar por la entrada en vigor bilateral” porque quieren “que se empiecen a ver los resultados lo más pronto posible”. En este mismo sentido declaró el secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Argentina, Horacio Reyser: “Hay que aprovechar lo antes posible los beneficios que tiene este acuerdo con un mecanismo de vigor provisional que sea vigente en cada país”.

El canciller argentino Jorge Faurie en la 54° Cumbre del Mercosur realizada en Santa Fe, Argentina. Ph.: AFP / Stringer

Además, las conversaciones se centraron en las reducciones previstas del arancel externo común (AEC) que existe en el Mercosur y que se espera que sea uno de los temas que desarrolle la presidencia pro témpore de Brasil. El canciller Faurie sostuvo que al Mercosur “le interesa ser competitivo” y que, en la actualidad, “los aranceles son una barrera arancelaria altísima que no nos permite crecer” y que chocan con los objetivos de competitividad exterior. Por su parte, el ministro de Hacienda de la Argentina, Nicolás Dujovne, dijo que “es deseable una mayor integración” del bloque y que el AEC “es muy alto”, aunque si bien es de 35%, ronda el 12% promedio.

Estas declaraciones y estos objetivos que persiguen los cuatro presidentes que conforman el bloque sudamericano se enmarcan en un plan de flexibilización y liberalización del Mercosur que tiene, como finalidad máxima, lograr una mayor competitividad en el mercado exterior para poder negociar con otros bloques mundiales. En este sentido fue que, además, anunciaron la creación de un presupuesto único del Mercosur y una serie de modificaciones de la estructura interna que buscan eliminar la burocracia que vive hoy en el día el bloque.

Sobre este tema, el presidente Bolsonaro celebró la reforma interna y prometió que durante su mandato trabajará para modernizar al bloque. En el mismo sentido se expresaron Macri y el presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, quien afirmó que es necesario que el bloque se actualice a “las exigencias del mundo de hoy”, ya que “los paradigmas que lo formaron ya no son suficientes”. El presidente de Chile, Sebastián Piñera, dijo que el “Mercosur 2.0” tiene “grandes desafíos” y que “requiere una modernización de las instituciones”. “El Mercosur no debe caer en las trampas de las ideologías y debe mantener una visión moderna y pragmática, porque el mundo que enfrentamos tiene problemas y desafíos nuevos”, afirmó.

La presencia de Chile en la Cumbre, como Estado asociado del Mercosur, se vio envuelta en las declaraciones de los mandatarios que coincidieron en la necesidad de impulsar y profundizar las relaciones comerciales con la Alianza del Pacífico, presidida por Piñera y conformada por Chile, Perú, Colombia y México. “Los países del Mercosur y de la Alianza del Pacífico estamos compartiendo una visión del mundo moderna y creemos en valores fundamentales”, dijo Piñera, que también pidió por la construcción del tren bioceánico para unir al océano Pacífico con el Atlántico.

El canciller brasilero, Ernesto Araújo, cuando recibió al autoproclamado presidente de Venezuela Juan Guaidó en el Palacio de Itamaraty. Ph.: Twitter

Otro de los temas que trató la Cumbre, como ya es costumbre en estas instancias de diálogo sudamericano, es la actualidad que vive Venezuela. El problema, en esta ocasión, radicó en la diferencia de posturas que existen entre Argentina, Brasil y Paraguay, cuyos gobiernos son opositores a Nicolás Maduro y reconocen al opositor Juan Guaidó como presidente encargado, y la política exterior de Uruguay, cuya presidencia rechaza reconocer a Guaidó e insta a resolver la crisis a través del diálogo. Las diferencias se resolvieron en un comunicado final donde no se menciona a Guaidó y no se califica al gobierno chavista como un “régimen”. En el documento, que contó con el aval de Chile, manifestaron “preocupación por la grave crisis” que vive el país, mencionaron el informe presentado por la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, y pidieron “elecciones presidenciales libres, justas y transparentes en el menor tiempo posible”.

Por último, los países del Mercosur aprobaron eliminar el sistema de roaming de las comunicaciones celulares, lo que implicará que los usuarios no deberán pagar un servicio extra cuando abandonen sus respectivos países cuando viajen por el interior del bloque. Asimismo, aprobaron diferentes medidas y acuerdos para luchar contra el crimen organizado, el terrorismo, la violencia de género y para defender, entre otras cosas, los derechos humanos de los migrantes, los pueblos originarios y, además, el medio ambiente a través del Acuerdo de París.

Luego de tres días de negociaciones y reuniones, la Cumbre del Mercosur terminó con pocas definiciones y divulgaciones de la letra chica del pre acuerdo anunciado con la UE y con muchas promesas e ilusiones de cara a un futuro que estará marcado por nuevas negociaciones económicas con diferentes bloques del mundo. Tras estas jornadas, se avizora un Mercado Común del Sur a idea y semejanza, en algunos casos más nítidos que en otros, de los respectivos gobiernos nacionales centrados en el libre comercio, la flexibilización y la modernización.