Puerto Rico ante la incertidumbre

Puerto Rico marcha contra Rossello. Ph. Herminio Rodríguez-80 grados

Por Lucio Garriga Olmo |

La isla caribeña de Puerto Rico vive momentos de incertidumbre y definiciones al mismo tiempo. Luego de dos divulgaciones de conversaciones privadas que mantuvo el gobernador, Ricardo Rosselló, con hombres de su gabinete, donde se intercambiaron mensajes homofóbicos, misóginos y violentos en contra de personalidades públicas, el máximo mandatario presentó su renuncia. La misma se hará efectiva el viernes 2 de agosto a las 17 horas, pero corre el riesgo de no satisfacer al movimiento de protesta que provocó la primera salida anticipada de un gobernante en su historia, y de no resolver los problemas de fondo.

La actualidad de Puerto Rico está marcada por una crisis política e institucional donde el oficialismo, enmarcado en el Partido Nuevo Progresista (PNP) de Rosselló, intenta mantener el statu quo, y en la cual debió enfrentar una serie de movilizaciones que concentraron a millones de personas –para algunos, las protestas más grandes de la historia– que exigieron modificarlo, por lo menos, hacia el interior de la isla. Esto se evidenció en las figuras de los principales artistas que participaron de estas protestas: Ricky Martin, Bad Bunny y Luis Fonsi, entre otros. Personajes famosos que exigieron la renuncia del gobernador pero que no criticaron la actualidad social de Puerto Rico, marcada por la pobreza, la desocupación, el ajuste económico y la relación con los Estados Unidos. ¿Debieron hacerlo? No necesariamente. ¿Los problemas de la isla se resolverán? No necesariamente.

“Ricky renuncia y llévate a la Junta”

Las movilizaciones en Puerto Rico comenzaron luego de que se hayan hechos públicos mensajes violentos y burlas que había mantenido Rosselló con sus allegados sobre la muerte de puertorriqueños tras el paso del huracán María en el año 2017. Pero las manifestaciones se transformaron con el paso de los días, y ante los intentos del propio gobernador de mantenerse en el poder, en un movimiento más amplio que cuestionó el día a día boricua y a la clase política. La publicación que realizó el Centro Internacional de Periodistas (CPI) fue la gota que rebalsó el vaso que se viene llenando desde hace años, con un amplio descontento por la crisis social, política y económica que vive el país.

La máxima representación de este cambio fue una canción que resonó en las calles del viejo San Juan: “Ricky renuncia y llévate a la Junta”. Esta “Junta” es la Junta de Supervisión Fiscal (JSF), uno de los orígenes de los problemas que vive la isla y un entramado central de un problema mayor: la relación con los Estados Unidos.

Puerto Rico no es un país libre y soberano. Desde el año 1952 es un Estado Libre Asociado (ELA) de los Estados Unidos, es decir, pertenece pero no forma parte de EEUU. Esta relación implica muchos problemas y debates porque los puertorriqueños tienen una Constitución Nacional, un Poder Ejecutivo, uno Legislativo y uno Judicial, pero sus medidas económicas y políticas están supeditadas a lo que dicte el Congreso de Washington. Lo cual implica, en definitiva, que no pueda tomar medidas de forma soberana sobre su economía, por ejemplo.

Esta situación también genera problemas en las relaciones de poder con la Casa Blanca porque los boricuas son ciudadanos estadounidenses, pueden votar en las elecciones primarias pero no en las presidenciales y, además, tienen un representante ante el Capitolio pero que no tiene derecho al voto. En el fondo, Puerto Rico depende de un Poder Ejecutivo sobre el que no tiene ninguna incidencia.

A la larga, esa situación generó la crisis económica que vive la isla caribeña. En 1976, Washington permitió que las empresas que trabajaban en Puerto Rico pudieran enviar sus ganancias a las casas matriz, ubicadas en el continente, sin pagar impuestos. Esto generó un descalabro en las arcas públicas boricuas que veían cómo uno de sus principales sustentos económicos se iba sin dejar nada a cambio. Ante la erogación de divisas, la respuesta fue la toma de deuda externa para intentar paliar los problemas económicos. Este beneficio se eliminó en el año 2005 y la deuda pública se transformó, en palabras del ex gobernador Alejandro García Padilla, en “impagable”.

Para el 2017, la deuda externa llegó a los 73 mil millones de dólares, un 103% del Producto Bruto Interno (PBI). Puerto Rico se declaró en bancarrota y se acogió a la Ley para la Supervisión, Administración y Estabilidad Económica de Puerto Rico (Promesa, por su sigla en inglés), creada por Barack Obama con el objetivo de reestructurarla. Desde ese momento existe la Junta de Supervisión Fiscal, que tiene como objetivo ordenar su economía para el cumplimiento del pago de la deuda. La política para poder cumplir con los pagos ha sido, hasta el momento, el ajuste económico. A lo largo de estos años, se aplicó un ajuste de 300 millones de dólares en las áreas de salud, se cerraron más de 180 escuelas y se privatizaron servicios públicos, entre otras medidas.

Estas políticas económicas han provocado que la pobreza supere el 40% y que la participación laboral solo sea, también, del 40%. Una de las consecuencias más graves que debe enfrentar la isla es el abandono: en los últimos diez años, más de 500 mil boricuas se fueron a vivir a los Estados Unidos. Es por esto que, según el último censo, viven más boricuas en EEUU que en Puerto Rico.

Ricky Martin en las movilizaciones contra Rosselló.

Y no se trata de hablar mal en las conversaciones

Esta crisis económica se vio agravada por otros dos problemas a los cuales el gobierno no le ha encontrado solución y que, también, fueron parte de las protestas de los últimos días: la corrupción y las consecuencias del huracán María.

En 2017, los vientos que llegaron a superar los 300 kilómetros por hora del huracán María destrozaron Puerto Rico. Durante días, la isla estuvo sin luz y sin agua, pero uno de los principales problemas estuvo alrededor de la cantidad de muertos que había provocado. Durante meses, el gobierno, a cargo de Rosselló, aseguró que había 64 fallecidos; pero en 2018 tuvo que modificar la cifra, a raíz de un estudio de la Universidad de Harvard, a más de 2.900.

Además, días antes de la divulgación de los chats de Telegram, el gobierno de Rosselló ya había sufrido un golpe importante. El Buró Federal de Investigaciones (FBI) había arrestado a seis personas cercanas de su gobierno por un supuesto entramado de corrupción que habría desviado más de 15 millones de dólares que tenían como finalidad aportar a la reconstrucción de la isla. Entre las personas arrestadas se encuentran la ex Secretaria de Educación, Julia Keleher, y la ex jefa de la Administración de Seguros de Salud, Ángela Ávila. Dos de los sectores más golpeados por el huracán y por el ajuste económico.

Esto provocó que en las movilizaciones también se haya exigido por las causas de corrupción y por la muerte de los boricuas tras el huracán María, algo que se agravó a causa de las burlas de Rosselló y su gobierno. Ejemplo de esto fue la canción que escribieron Residente y Bad Bunny: Afilando Cuchillos. En la misma, el trappero más famoso de América Latina, dice:

Y no se trata de hablar mal en las conversaciones

Malo hablo yo en mi casa y en to´as mis canciones

Se trata de que le has mentido al pueblo con cojones

De que escondiste las muertes con y los vagones

Te burlaste de nosotros con otros cabrones

E hiciste que el país entero se encojone

Manipulación, corrupción, conspiraciones

Ricky renuncia y a tu mai que te perdone.

La canción, que tuvo una amplia repercusión en la isla, es una pequeña muestra de que las conversaciones de Telegram fueron la gota que hizo rebalsar un vaso que se estuvo llenando a lo largo de estos años, con un amplio descontento ante los problemas sociales y económicos que vive Puerto Rico.

La furia es el único partido que nos une

La crisis que vive Puerto Rico también es política. Será la primera vez en la historia que un gobernador abandona La Fortaleza sin que se hayan realizado elecciones. Además, la línea sucesoria se vio interrumpida porque los secretarios que deberían ocupar su puesto renunciaron, como fue el caso del secretario de Estado –primero en la línea sucesoria–, Luis River Marín, quien abandonó su cargo tras la divulgación de las conversaciones; o desistieron de asumir, como lo hizo la secretaria de Justicia –segunda en sucesión–, Wanda Vázquez, quien renunció a ocupar la máxima instancia de poder; o no podían hacerlo como el secretario de Economía –tercero–, Francisco Parés, quien no cumple el mínimo de 35 años para ser Gobernador.

Ante este panorama de incertidumbre, comenzaron las pujas de poder entre distintos dirigentes políticos que buscaban ser el próximo gobernador hasta diciembre del 2020. La indefinición terminó con la designación, por parte del propio Rosselló, de Pedro Pierluisi como secretario de Estado. A pesar de esto, la incertidumbre aún no terminó ya que ahora existen otras dudas: su cargo debe ser ratificado por el Poder Legislativo de Puerto Rico, un requisito que, por el momento, no está asegurado que vaya a ocurrir, porque hay algunos parlamentarios que lo rechazan, o porque el presidente del Senado, Thomas Rivera Schatz, quiere ser Gobernador.

Pedro Pierluisi. Ph. Bufete O’Neill Borges

El designado por el PNP para seguir al frente del poder es el mismo hombre que perdió la interna del partido con Rosselló en el año 2016. Es un dirigente que proviene de la clase política boricua ya que, a lo largo de su vida, ha ocupado diferentes cargos en distintas administraciones. Ha sido secretario de Justicia de Pedro Rosselló, padre de Ricardo, en la década de los ´90 y, entre 2009 y 2017, fue el Representante boricua en el Parlamento de los Estados Unidos. El problema que enfrenta Pierluisi es que hasta el momento de su designación fue abogado del bufete O’Neill & Borges, el grupo que asesora y representa a la Junta de Supervisión Fiscal. Además, es cuñado del presidente de la Junta, José Carrión. Diversos parlamentarios ya han cuestionado su capacidad de gobernar para el bien de la población puertorriqueña, teniendo en cuenta que hasta ayer asesoró a la Junta fiscal que comanda las arcas públicas del Estado y que, además, cuenta con niveles muy altos de desaprobación entre la sociedad. El “Ricky renuncia y llévate a la Junta” no se estaría cumpliendo.

Con esta jugada deslegitimada, en tanto que un gobernador que ya presentó su renuncia y que cuenta con un rechazo social muy fuerte está eligiendo a un sucesor que no recibió ningún tipo de apoyo popular, el oficialismo busca cambiar para que nada cambie. Lo que se intenta es que Puerto Rico no modifique su statu quo social, económico y político, y para cumplir ese objetivo, el PNP y las élites que lo acompañan y apoyan están dispuestos a hacer caer a unos cuantos políticos.

Esta salida que ha encontrado el oficialismo a una de las crisis más graves que ha vivido la isla en los últimos años también es un reflejo de las movilizaciones sociales que se desarrollaron en los últimos días. La propuesta que hace el PNP no tiene en cuenta a la política, es decir, no abre el juego a la política nacional para disputar el futuro de la isla porque, en definitiva, las movilizaciones y las marchas no tuvieron un componente político muy fuerte. Las fotos de las diferentes jornadas que se suscitaron en San Juan son una muestra: las únicas banderas que se ven son las de Puerto Rico. No hubo banderas ni distintivos de los diversos partidos políticos. No hubo un sector que haya logrado aglutinar a esa marea boricua que logró tumbar a un gobierno. No lo hizo el progresismo, no lo logró la izquierda y tampoco lo consiguió el independentismo. Ante esta situación la centroderecha, aglutinada en el PNP, encontró como vía de escape un cambio para que nada cambie.

Ejemplo de esto también es la canción de Residente y Bad Bunny:

To el mundo unido, no importa el color de tu partido; esto salió temprano, pa que te lo desayunes; la furia es el único partido que nos une.

Al día siguiente de que Rosselló publicó un video anunciado su renuncia, Ricky Martin, uno de los cantantes que más trascendencia internacional tuvo en las movilizaciones, y un artista que se mostró al frente de las mismas, subió un video suyo donde festejó: “Lo logramos”. “Veo un futuro de luz. Puerto Rico no lo dejes caer”, dijo. La designación de Pierluisi es un cambio para intentar que las movilizaciones caigan. Por ahora, le ha dado sus frutos al gobierno porque ya no se desarrollan protestas con la misma intensidad, pero será una duda más que se agrega a un Puerto Rico marcado por las incertidumbres políticas, sociales y económicas.