Amazonia, un drama sin fronteras

Un incendio en Novo Progresso, Pará,causado por taladores y agricultores. Ph Nacho Doce/Reuters

Brasil vive una crisis ambiental inédita, desatada por un aumento exponencial de los incendios y la deforestación de la región Amazónica, lo que se conoce como uno de los principales pulmones del planeta. La misma ya ha alcanzado a regiones de Bolivia, Paraguay y Perú, y solo los cinco de los principales estados deforestados de Brasil representan una superficie equivalente a, aproximadamente, dos provincias de Buenos Aires o a la superficie de toda Alemania.

Según el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil (INPE), que desde 2013 recopila información sobre áreas incendiadas, se registraron 74.000 incendios entre enero y agosto de 2019, un 83 por ciento más que el mismo periodo del año pasado. A la vez, indicó que la deforestación de la región Amazónica sufrió un salto significativo en 2016, la cual continuó en los años siguientes hasta alcanzar la profunda crisis actual. Entre los estados más afectados, se encuentran Pará con 13.9 mil km2 afectados, Mato Grosso con 7.3 mil km2, Rondonia con 6.3 mil km2, Amazonas con 4.6 mil km2 y Acre con 1.8 mil km2.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, se puso en el centro del debate por su política ambiental, signada por un ablandamiento de la fiscalización de la Amazonia y una promoción de su explotación por parte de productores agrícolas-ganaderos y mineros, que incendian el área verde más importante del planeta en pos de un aprovechamiento económico.

La comunidad internacional se hizo eco de la crisis desatada, y el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, planteó realizar una reunión específica sobre la Amazonia, tras mostrarse “profundamente preocupado” por la situación, la semana pasada. El 20 de septiembre comienza en Nueva York la próxima reunión de la Asamblea General de la ONU, sobre la cual Bolsonaro dijo: “Asistiré, aunque sea en silla de ruedas, en camillas, asistiré. Porque quiero hablar sobre el Amazonas”. El mandatario tiene prevista una operación el 8 de septiembre para corregir una hernia, y los médicos estipulan un periodo de recuperación de diez días.

Por su parte, luego de que Francia pusiera en duda la concreción del acuerdo Mercosur-Unión Europea debido a esta crisis ambiental, el Grupo de los siete (G7), que integran Estados Unidos, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Reino Unido, Japón y la Unión Europea, acordó la semana pasada destinar USD 22 millones para combatir el fuego en el Amazonas.

L`Ombelico del Mondo dialogó sobre este escenario con el jefe del bloque de senadores del Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil, y miembro de su comisión de Exteriores, Humberto Costa, quien calificó la situación como “la principal crisis ambiental de toda nuestra historia”.

Senador del PT, Humberto Costa.
Senador del PT, Humberto Costa.

–¿Qué se está discutiendo en el ámbito de la política brasilera acerca de la situación del Amazonia? A nivel global se viene debatiendo mucho este tema, pero: ¿qué es lo que discute en el Congreso de Brasil respecto a la Amazonia?

–Primero, quiero decir que es la principal crisis ambiental de toda nuestra historia. Esta tragedia no es provocada por causas naturales, sino por la actuación de productores rurales del norte del país; tiene la participación de mineros ilegales y, también, de aquellos que quieren hacer frente a las poblaciones indígenas y sacarle sus tierras. Y todo esto es posible porque el gobierno de Bolsonaro, el presidente mismo desde las elecciones ha dado un discurso de que es necesario tratar de una manera diferente a la Amazonia, y a todas las cuestiones ambientales. Él tiene un entendimiento de que debemos nomás hacer una demarcación de las tierras de los pueblos originarios, de que tenemos que explotar las riquezas minerales de estas áreas y que tenemos que ampliar el agronegocio en esta región. Entonces, esto funcionó como si fuera una autorización para que estos productores rurales, ganaderos, puedan actuar sin posibilidad de que fueran fiscalizados para hacer cosas como estas.

En 2016, el reconocido fotógrafo brasileño Ricardo Stuckert capturó desde un helicóptero una tribu indígena de la que no se conocía su existencia. Se estima que existen una 80 tribus en la Amazonia, amenazadas por la tala de árboles y la minería ilegal.

–Hay mucha repercusión internacional al respecto y, para entender lo que está ocurriendo, usted como político y senador brasilero, ¿qué nos puede decir sobre los incendios a lo largo de la historia de Brasil, principalmente de los últimos años? ¿Lo que está ocurriendo está dentro de los parámetros de los últimos años o es algo extraordinario que está provocando un nuevo récord en la explotación del Amazonas?

–Nosotros tuvimos desde 2004 una reducción significativa de la deforestación en la región Amazónica y en otras áreas importantes de Brasil. Pero, después de la salida de la presidenta Dilma en 2016, tuvimos ya un debilitamiento de la fiscalización en estas áreas que son, hoy, áreas de protección ambiental. Pero fue ahora con Bolsonaro que tuvimos un incremento mucho más grande de la deforestación. Tuvimos este año, por ejemplo, un crecimiento del 80 por ciento de las quemadas en la región Amazónica. Y estos no son datos buscados por personas que no son parte del gobierno, son dados por el propio gobierno. Incluso, el INPE (Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales) ha denunciado hace unos dos meses el incremento de la deforestación. Entonces el presidente Bolsonaro ha dicho: “Esto es mentira”; “Esto es una fake news“. Y decidió dimitir al presidente del INPE, un cientista, y colocar en su lugar a un general que dijo que eso no era verdad. Solo después de que la NASA haya dicho que el cuadro era verdadero, conforme a lo que el INPE había denunciado, es que Bolsonaro aceptó la idea de que hay hoy un incremento muy grande de la deforestación y de las quemadas. Esta situación que vivimos hoy, entonces, es la peor que vivimos en los últimos años, por lo menos en los últimos 17 años, con certeza.

–¿Cuál ha sido el impacto en la opinión pública brasilera? ¿Esto debilita la imagen del gobierno de Bolsonaro o, por el contrario, la incrementa? Pensando que esto fue parte de su agenda, la idea de fortalecer el agronegocio. 

–Nosotros obtuvimos la divulgación de nuevas encuestas que demuestran que el gobierno está perdiendo cada vez más su apoyo en la sociedad. Hoy, más del 53 por ciento de la población no aprueba la manera en que Bolsonaro gobierna, solamente el 29-30 por ciento evalúa su gobierno como bueno u óptimo. Entonces, todas estas cosas están produciendo un rechazo de la población brasileña en contra de este gobierno. Hay que decir que esta encuesta ha sido hecha en el inicio de esta crisis ambiental. Yo creo que hoy, si tuviéramos una nueva encuesta, probablemente el soporte del gobierno sería aún menor. Entonces, la repercusión es muy grande. La población, la juventud, los más pobres son los que más rechazan a este gobierno; no solo por las políticas ambientales, sino porque las políticas sociales están siendo destruidas en Brasil. Estamos viviendo una crisis del gobierno de manera muy fuerte.

–Como representante del PT, no podemos dejar de preguntarle acerca de la situación de Lula da Silva. Hace unos pocos días, uno de los jueces de la Suprema Corte, Gilmar Méndes, salió a decir que Lula merece un nuevo juicio, un juicio más justo. ¿Cuál es la opinión que se han hecho en el PT respecto a este ablandamiento de la Justicia con respecto a la situación de Lula? ¿Qué posibilidades hay que efectivamente la situación  de Lula cambie en los próximos meses?

–Esta es nuestra esperanza porque, principalmente después de la divulgación de las charlas entre los fiscales y el ex juez del caso –el hoy ministro Sérgio Moro–, no hay en Brasil muchas personas que crean que Lula haya tenido un juzgamiento justo. Hoy, incluso, hay encuestas que indican que la mayoría de la población piensa que lo justo sería que liberasen a Lula ahora, y hacerle un nuevo juicio que sea justo. Y la Justicia lo sabe bien, porque sabe de la veracidad de la situación. Hoy no hay una decisión de liberar a Lula porque hay muchas presiones que son hechas en contra del Supremo Tribunal Federal (STF) y, lamentablemente, acá en Brasil la Justicia sufre con estas presiones y saca sus decisiones bajo estas presiones de las Fuerzas Armadas o de algunos generales, las presiones de los grandes medios, de la derecha organizada en Brasil.

Pero creo que la situación llegó a un punto en que no es más posible decir que hay dudas sobre la postura sobre los crímenes que han cometido los fiscales y el ministro Sérgio Moro. Incluso, ayer hubo una decisión muy importante de la Suprema Corte que anuló un juzgamiento de Moro por entender que la persona que estaba siendo procesada no había tenido un total derecho de defensa. Y yo creo que esto es una demostración, un presagio de que podamos tener éxito. Pero, para esto, es necesario que hagamos presión sobre la Suprema Corte. Ahora estamos optimistas.