Impeachment: “Trump va a convertir esto en su plataforma para la reelección”

Donald Trump en 2015. Ph. Tom Penningnton/Getty Images

Los tambores de juicio político volvieron a resonar en los pasillos de la Casa Blanca, luego de que estallara un nuevo escándalo del presidente Donald Trump, a partir de la divulgación de una comunicación telefónica que mantuvo con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, y en la que le habría pedido que sea investigado el pre candidato demócrata Joe Biden y su hijo por negocios que realizaron en ese país.

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, presentó una investigación para iniciar el proceso de impeachment contra Trump, en un escándalo que salpica también al secretario de Estado, Mike Pompeo, el ministro de Justicia, William Barr, y al abogado de Trump y ex alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani.

Luego del caso del Rusiagate, el escándalo ucraniano sacude al entorno del presidente de Estados Unidos y recalienta las campañas de cara a las presidenciales de 2020. A criterio de la doctora en historia de la Universidad de Buenos Aires, Valeria Carbone, el presidente “va a poder dar vuelta como para transformarlo a su favor”.

En diálogo con L´Ombelico del Mondo, la especialista en estudios sobre Estados Unidos y co-autora de “Anatomía de un imperio. Estados Unidos y América Latina”, reflexionó sobre las posibilidades concretas de un juicio político a Trump y los motivos del Partido Demócrata para llevarlo adelante, en el marco de su disputa interna en la búsqueda de un candidato para 2020. En ese sentido, Carbone señaló: “Trump va a convertir esto en su plataforma para la reelección”.

–¿Qué está sucediendo en EEUU respecto a la intención de avanzar en un impeachment contra el presidente Trump, a partir de una conversación que mantuvo con el actual presidente de Ucrania y a quien le pidió una investigación sobre el hijo del candidato opositor, Joe Biden?

–Efectivamente, el martes 24 Nancy Pelosi, que es la líder de la Cámara Baja –siendo que los demócratas tienen la mayoría en la Cámara de Representantes–, anunció que van a empezar un proceso que ella le llamó de impeachment inquiry. Eso significa que van a juntar una comisión para estudiar bajo qué preceptos legales se podría hacerle un impeachment a Trump. O sea, no es que empieza un proceso de impeachment, sino que la Cámara Baja va a empezar una suerte de investigación para ver si a Trump se lo puede acusar, es decir, si hay fundamentos legales como para hacer la acusación. Después, si eso es así, la Cámara Baja se reúne y vota el pedido de juicio político, y ese pedido de juicio político pasa al Senado, que es el que votaría la destitución. Dado que el Senado tiene mayoría republicana, las posibilidades de que esto suceda, y en año electoral, a mi criterio son bastante bajas. Pero, bueno, creo que Pelosi cedió a las presiones de los pre candidatos demócratas de iniciar este proceso, que lo vienen reclamando hace tres años.

–En las historia de los Estados Unidos esto solo ocurrió dos veces, y en ninguna de las dos los presidentes han sido destituidos.

–Sí, son las dos más recordadas. La de Nixon por el caso Watergate en el año 1973-74, que terminó con la renuncia de Nixon luego de una negociación en el Congreso en la cual él entregaba su renuncia pero podía elegir o tener voz y voto en la elección del que lo iba a suceder, que terminó siendo  Gerald Ford, que en ese momento era justamente el presidente del Senado. Nixon tampoco tenía vicepresidente porque este había renunciado, acusado por corrupción. Entonces, en ese intercambio él presenta la renuncia, lo eligen a Ford y este después le concede el perdón presidencial a Nixon. Por ello, tampoco lo enjuiciaron después de que él renunciara al cargo. Y el otro caso que tampoco llegó a nada es el de Bill Clinton en la década de 1990 por todo el affaire con Monica Lewinsky. En rigor, no fue por el affaire el juicio político, sino que fue por haber violado las normas de seguridad nacional permitiéndole acceso a la Casa Blanca y al Salón Oval a una persona que no estaba habilitada para eso.

–En el caso de Trump, parece que motivos sobran: desde el caso de Rusiagate, esta triangulación con la justicia ucraniana. Sin embargo, parece que no está la posibilidad de que efectivamente suceda. No obstante ello, ¿qué impacto puede llegar a tener el comienzo de todo el proceso de un impeachment en la presidencia y en la campaña electoral?

–La verdad que es un momento político complejo para poner este tema sobre la mesa. Creo que a los demócratas se les va a complicar tanto si lo hacen como si no lo hacían. Este tema, específicamente, se da por una supuesta llamada de Trump al presidente de Ucrania para que inicie una investigación al hijo de Joe Biden por negocios en ese país. Lo que pasa es que hay una serie de cuestiones: primero, no hay ninguna escucha telefónica que certifique esto porque desde el caso Watergate, justamente, no se graban más las conversaciones en el Salón Oval; entonces, eso lo que nos deja es una transcripción de la conversación, y la transcripción puede ser fácilmente manipulada. Esa evidencia ya de por sí puede ser puesta en cuestionamiento. Lo que hay es una denuncia anónima de lo que en EEUU le llaman un whistleblower, que es como un soplón, que aparentemente estuvo presente durante esa conversación y podría certificar que este pedido existió.

No hay ninguna escucha telefónica que certifique esto porque desde el caso Watergate, justamente, no se graban más las conversaciones en el Salón Oval.

A mi criterio, después del fiasco que resultó la investigación del informe Mueller, que era lo que realmente tenían los demócratas para poder iniciar un juicio político y quedó absolutamente en la nada, y siendo que Pelosi después de todo ese escándalo que duró dos años, había dicho que ella no le veía el sentido a un juicio político después de esa instancia, y que ello no lo iban a poner sobre la mesa; en este contexto, creo que la movida del Partido Demócrata es más una presión que otra cosa, porque la cúpula del partido considera que en año electoral esto no va a conducir a nada. Se va a convertir en el eje de la campaña política, Trump va a convertir esto en su plataforma para la reelección. Entonces, se va a hablar de acusaciones de los demócratas, de que lo quieren destituir, y creo que él lo va a poder dar vuelta como para transformarlo a su favor. Y además considerando cómo fueron los procesos previos (el de Nixon y el de Clinton), estas investigaciones previas que conducían al posible pedido de impeachment duraron un año; entonces, el impeachment recién sería el año que viene, si sucede, justo en el momento de las elecciones.

–¿Cómo impacta este tema en la sociedad? ¿Es un tema que preocupa? Y, por otro lado, ¿cómo analiza esto en la interna demócrata que viene teniendo una serie de debates importantes de cara a las elecciones próximas?

–El tema del impeachment está desde que Trump asumió. El primer año ya se hablaba de qué cláusula se podía invocar para poder hacerle un impeachment, sobre todo por el tema de la interferencia rusa. O sea, es un tema que está desde que Trump asumió. Después vino el informe y la verdad es que Trump, y este tema en particular, polarizaron mucho más a la sociedad política. Los demócratas tenían muchas fichas puestas en la conclusión en el informe de Mueller sobre la infiltración rusa en las elecciones y a quién habían beneficiado los rusos, si al partido Demócrata o al Republicano. El informe no terminó haciendo una acusación abierta a la campaña de Trump, y entonces quedó en la nada. Y Trump utilizó eso para hablar de casa de brujas… lo utilizó a su favor. Y es lo que va a volver a suceder ahora. Como les mencionaba antes, me parece que la actitud de Pelosi –la decisión del partido– tiene más que ver con presiones que vienen desde la base del partido y no porque ellos consideren que esto es una movida política inteligente en este contexto. Pensando, además, en otro contexto electoral en el cual, antes de las elecciones de mitad de mandato, se pensaba que lo demócratas iban a arrasar en las dos Cámaras. Realmente, me parece que esto no va a terminar como los demócratas querrían, porque iniciar un proceso de impeachment y mandarlo a un Senado que sabés que no te lo va a votar, es una derrota política. Esto no es una movida que termine bien para el Partido Demócrata.

La cúpula del Partido Demócrata considera que en año electoral esto no va a conducir a nada.

–Estuviste siguiendo la interna del Partido Demócrata de cara al 2020. Hay candidatos bastante interesantes desde el punto de vista del anti-sistema o desde esta renovación que vivió el partido luego de las elecciones de noviembre pasado. Sin embargo, el que sigue siendo el principal candidato de todas las encuestas es alguien bien sistémico como el ex vicepresidente de Obama, Joe Biden. ¿Cómo se están dando los temas de campaña y la campaña en sí?

–Yo siento fascinación por la interna demócrata porque me resulta sumamente curioso que no puedan reagruparse con un candidato como Trump enfrente. El nivel de fragmentación que tiene el Partido Demócrata desde el 2016 es insólito, incluso en esta etapa de las primarias en la cuales todavía tenés más de 15 pre-candidatos. Eso ya de por sí es bastante inusual. Como ustedes dicen, hay algunos candidatos que son “más anti-sistema”, entre ellos Elizabeth Warren, y sin embargo el que repunta siempre es Biden. Para mí, la razón es porque los demócratas están pensando como si fuese una interna disociada. Incluso pasa cuando miras las encuestas, qué tipos de preguntas hacen para ver quién tiene la mayor intención de voto: hay una disociación entre quién es el mejor candidato del partido y quién puede ganarle a Trump, que no necesariamente es el mismo candidato. Entonces, cuando preguntas quién es el mejor candidato del Partido Demócrata, te contestan Warren y Sanders; y quién puede ganarle a Trump, Biden. Entonces, hay un montón de cosas que analizar: qué es lo que pasa en la sociedad norteamericana que el mejor candidato no puede ganarle al actual presidente, que es un personaje extremadamente polémico; incluso estamos en un escenario en el cual Trump tiene más chances de ser reelecto que de que cualquier candidato demócrata logre la victoria en las elecciones. Y eso tiene que ver con que el Partido Demócrata no logra un frente unificado desde lo retórico, de las políticas, desde el tipo de candidatos, porque son candidatos muy extremos, van de un extremo al otro. Entonces, me parece que el Partido Demócrata ha perdido mucho la identidad política, y que hay candidatos como Biden que se parecen mucho a los republicanos, y que entonces uno como ciudadano que va a votar se va a preguntar a quién estoy votando y porqué. Me parece que pasa por ahí, por una disociación muy grande entre la cúpula y la base, que se va a terminar reflejando en las elecciones.