Ecuador paralizada: crisis y huelga en las calles

Movilización en Ecuador en contra del paquetazo del presidente Moreno. Ph. Henry Romero/Reuters

Por Gerardo Szalkowicz y Lucio Garriga Olmo |

Luego de una serie de medidas económicas y políticas aplicadas por el presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, contrarias a su programa de gobierno anunciado durante la campaña presidencial y opositoras, además, a las políticas aplicadas por la Revolución Ciudadana bajo las presidencias de Rafael Correa, estalló la crisis social y política en todo el país. Luego del anuncio de un “paquetazo”, en el marco de un acuerdo económico con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y otras entidades económicas internacionales, entre las que se incluye la eliminación de los subsidios a los combustibles y la aplicación de reformas laborales, miles de ciudadanos iniciaron una serie de protestas que llevaron a Moreno a mudar la sede de gobierno de Quito a Guayaquil y a decretar el estado de sitio.

Ante este panorama, la actual congresista y ex presidenta de la Asamblea Nacional (2013-2017), Gabriela Rivadeneira, aseguró que el país vive “momentos muy complejos” porque “el gobierno ha recibido un rechazo rotundo en las calles”. En este sentido, denunció la violación a los derechos humanos y una fuerte represión por parte de las autoridades. Además, declaró que lo que se encuentra detrás de las medidas económicas es un “Tratado de Libre Comercio (TLC) camuflado”.

Gabriela Rivadeneira en la sesión inaugural de la Asamblea Nacional de Ecuador.

¿Cómo calificarías la crisis que está viviendo Ecuador?

–Son momentos muy complejos los que está viviendo la sociedad ecuatoriana producto de las políticas económicas y las reformas laborales antipopulares que responden al formato del Fondo Monetario Internacional (FMI). El gobierno ha recibido un rechazo rotundo en las calles. Primero, fueron los sectores ciudadanos los que se comenzaron a movilizar, luego fue un paro de transporte y, producto de ese paro, el presidente Moreno decretó un estado de excepción, lo que profundizó la medida de movilización y paralización en la sociedad por la militarización. Ahora estamos militarizados y se ha provocado una serie de vulneraciones y de violaciones de los derechos humanos. Hay más de 500 detenidos arbitrariamente, hay personas heridas de gravedad y dos personas fallecidas. Es bastante complejo el panorama que se ha presentado y lo peor de todo es el vaciamiento de la institucionalidad. Moreno ha dejado Carondelet (casa de gobierno) y hoy se encuentra sesionando desde Guayaquil, es decir, hay un abandono del Palacio Ejecutivo. Hay un abandono, además, del Parlamento. La Asamblea Nacional se mantiene cerrada desde el jueves y fue tomada y luego desalojada por parte de la fuerza pública, por un movimiento indígena. Hay mucha represión, y la amenaza de dirigentes, entre ellos los dirigentes de la Revolución Ciudadana, quienes ya han tenido una amenaza de boleta de captura por este framing mediático que ha empeñado Moreno y las compañías mediáticas para señalar al correísmo como la principal causa de esta movilización, invisibilizando que la principal causa es el clamor del pueblo para que no avancen las medidas neoliberales.

¿Cómo crees que puede seguir el panorama de las protestas? ¿Hay nuevas medidas anunciadas?

–El panorama se hace más complejo porque, además de la represión por parte del gobierno, la gente cada vez más sale a la calle. Es un efecto contrario. El gobierno quiere jugar al terror, al miedo, y lo que ha recibido es a más gente en las calles. Ecuador tiene 24 provincias, 20 están totalmente paralizadas. Esta es la realidad del país. El 9 de octubre ha sido anunciada, además de la movilización indígena que ya se encuentra en la ciudad, la salida de los sindicatos por las reformas laborales que son nefastas para el sector público y privado. Se prevé, incluso, que se triplique el nivel de gente que está en las calles pidiendo la salida del presidente Moreno.

Ecuador tiene 24 provincias, 20 están totalmente paralizadas. Esta es la realidad del país.

¿Qué medidas anunciadas por el presidente Moreno calificarías como más importante en este contexto de protestas?

–En el tema laboral hay que recordar que ya empezó el gobierno a reducir el personal de lo público y a satanizar mucho el ejercicio de lo público. Esto está ligado a una visión privatizadora por parte del gobierno y de los sectores de la derecha que lo están soportando. Hay un desprestigio del sector público para ponerlo en administración del sector privado. Eso es algo que ya lo han planteado desde las propias Cámaras y replicado por el propio ministro de Trabajo, Andrés Madero.

Las reformas laborales que han sido anunciadas no van solamente a la reducción de lo público –es decir, más despidos– sino, además, afectar la seguridad social y las jubilaciones. Lo que están diciendo es que los ingresos extras, como los décimos que se reciben dos al año, serían retirados de los jubilados. Están hablando de quitar el día sábado como día de descanso y que se ponga para el trabajo, y están hablando de reducir el salario de trabajo básico para poder ampliar la cobertura laboral. Además, nuevas formas de contratos laborales que prácticamente estarían legalizando la flexibilización laboral. Esto ha causado un rechazo muy fuerte por parte de los sindicatos de los trabajadores del país.

Por otro lado, desde las medidas económicas, la medida más fuerte es la retirada total de los subsidios de todos los combustibles. Esto ha subido al doble todos los precios de los combustibles. Se generó una especulación inmediata en el mercado, subida de precios de alimentos y ahora, además, con la paralización y la movilización lo que hay es un desabastecimiento en los supermercados producto de la especulación. Hay un caos social muy fuerte. Esta es la medida más fuerte pero detrás del paquetazo está el tema de quitarle impuestos a los sectores más pudientes y las élites económicas del país como, por ejemplo, retirar el impuesto a la salida de divisas. Eso solo beneficia al 4% de la población, que son los grandes dueños de los capitales del país. Además, provoca la salida de los dólares del país. Somos un país dolarizado y, por lo tanto, se provoca una salida mayor de los dólares y se pone en riesgo la propia dolarización. Una de las políticas que están en reversa, que la habíamos tomado desde el proyecto de la Revolución Ciudadana y que incluso fue a consulta popular, es exigir que los fondos y recursos ecuatorianos que se encuentran en paraísos fiscales tengan que retornar. Esta medida prácticamente se viene abajo y lo que están motivando es la mayor inversión en temas de paraísos fiscales.

Eso prácticamente ha sido tapado por los medios de comunicación y lo que venden es que entrarán iPhone y portátiles sin aranceles al Ecuador. Ese es el manejo burdo que están haciendo las corporaciones mediáticas para minimizar la política económica y poder pasar lo que viene detrás que es, para nosotros, un Tratado de Libre Comercio (TLC) camuflado en medidas económicas de ajuste.

Están hablando de quitar el día sábado como día de descanso y que se ponga para el trabajo, y están hablando de reducir el salario de trabajo básico para poder ampliar la cobertura laboral.

¿Cómo crees que se puede salir de esta crisis?

–Nosotros la semana pasada presentamos en la Asamblea (Nacional) la solicitud para que la Asamblea pueda rever el estado de excepción, que es competencia institucional, pero, además, evaluar la permanencia del gobierno y pedir la renuncia de todos para el adelanto de las elecciones tanto presidenciales como parlamentarias. Esto dentro del margen constitucional se denomina “muerte cruzada”, la figura constitucional que tiene el Estado frente a la crisis y conmoción social. Creemos que el nivel de violencia que se ha generado por parte del Estado hacia la población merece ser declarada como conmoción social y por ello declarar la “muerte cruzada”, que sería, básicamente, el adelantamiento de las elecciones. Ese es un panorama y es el que hemos propuesto por un restablecimiento democrático del orden y del Estado de derecho.

Lo otro es que el gobierno de Moreno, que además está sostenido por fuerzas políticas de derecha como el Partido Social Cristiano –con su virtual candidato presidencial, Jaime Nebot, a la cabeza–, que ellos ayuden a Moreno a buscar alianzas y acuerdos con los sectores movilizados, especialmente con la cúpula de la propia Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) para dar de baja las medidas económicas, sostener al gobierno de Moreno y bajar las tensiones sociales. Esto podría resultar de manera inmediata, sencilla y fácil, pero a mediano y largo plazo van a seguir pasando facturas porque el gobierno necesita cubrir un déficit presupuestario y para ello tiene que acudir al FMI, que le ha ofrecido completar cerca de 10.000 millones de dólares si cumple, justamente, estas medidas de reajuste económico. No tiene muchas salidas en estos momentos el gobierno; por lo tanto, nosotros seguiremos defendiendo y poniendo en el debate público que una de las salidas constitucionales es la “muerte cruzada”.

¿Cómo analizas la denuncia que realizó Moreno contra Nicolás Maduro acusándolo de liderar un intento de golpe de Estado?

–Me parece que no es un argumento nuevo. Recordemos que desde que la Revolución Ciudadana decidió convertirse en la única fuerza política de oposición al gobierno han venido una serie de acusaciones tanto judiciales como políticas. Una persecución judicial fuerte en contra de Rafael Correa para que no vuelva al país, porque sabe que los números darían que si vuelve al país y se realizan elecciones volvería a ser reelecto por el pueblo. Esto es algo que quieren evitar vía formato judicial. Formato idéntico a lo que ha pasado en la Argentina y Brasil. Tenemos un vicepresidente electo en las urnas (Jorge Glas) preso hace dos años sin que se le haya probado absolutamente nada y nuestro compañero Ricardo Patiño ya es refugiado en México al haber evidenciado que contra él querían seguirle un proceso judicial por haber llamado a la resistencia de forma pacífica a la militancia de la Revolución Ciudadana. Casos como estos y muchos procesos judiciales que tenemos nosotros como dirigentes de la Revolución Ciudadana han sido permanentes durante este tiempo. La acusación que se hace, incluso la de un apoyo supuesto de Venezuela y del presidente Nicolás Maduro, viene desde antes. Incluso con el Instituto de Pensamiento Político que preside Rafael Correa dando a conocer como que fuera por ahí que se están canalizando fondos para la desestabilización del gobierno. Esto pasó hace cuatro o cinco meses atrás; por lo tanto, ahora profundizan esto. Y no es nuevo que lo hagan en Ecuador, creo que es un formato similar al de los países de América Latina. Es decir, la migración del pueblo venezolano ha causado una xenofobia en nuestros países que es un muy buen pretexto para agarrarlo adentro de la política y tener una línea que configure todo este framing elaborado a través de la Revolución Ciudadana. Lo que nosotros podemos decir de esta acusación es que es completamente falso y que nos parece una aberración del gobierno tratar de implicar a la fuerza correísta en el Ecuador, cuando es un hecho público que quienes se están manifestando en las calles incluso son sectores que se han mantenido en una línea de oposición al correísmo. Me parece que esto es importante decirlo para ir rompiendo esta lógica que quiere instaurar el gobierno de Moreno y poner las cosas en su debida dimensión, y eso quiere decir que las medidas de Moreno llegaron a colapsar a un presidente que tiene menos del 14% de aceptación y credibilidad en el país y eso se demuestra desde los distintos sectores sociales y organizaciones sociales ahora mismo con un paro nacional.