Evo Morales cerró la campaña y llega confiado a las elecciones

Cierre de campaña de Evo Morales en Santa Cruz. Ph. ABI

Por Lucio Garriga Olmo, desde La Paz, Bolivia |

Durante sus primeros años como presidente, a Evo Morales le preocupaba la capacidad de movilización de sus seguidores. Siempre pensaba que se podía convocar a más gente. Hoy, 13 años después de haber llegado al Palacio del Quemado, cualquier duda que haya sobrevivido en este tiempo ha sido eliminada con su campaña presidencial de cara a las elecciones del próximo domingo.

En los últimos días, el binomio del Movimiento Al Socialismo – Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP), compuesto por la histórica fórmula Evo Morales y Álvaro García Linera, realizó una serie de actos a lo largo y ancho de todo el país, que lo posicionan como la fuerza más fuerte para ganar las elecciones y conseguir un cuarto mandato para el 2020-2025. Hace pocos días, convocó a más de un millón de personas en la históricamente conflictiva y siempre dura con el MAS ciudad de Santa Cruz, y este miércoles hizo lo mismo en uno de sus bastiones: El Alto paceño.

Los últimos dos actos se realizaron el miércoles en Cochabamba y en la ciudad de El Alto. Dos lugares emblemáticos para Evo Morales y para Bolivia. La primera ciudad por haber sido la región donde se formó como dirigente sindical y político y la segunda por haber sido el escenario principal, en el año 2003, de la Guerra del Gas, una serie de movilizaciones que provocaron la caída del gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada tras la decisión de su gobierno de exportar gas vía Chile. Luego de ese hecho asumió la presidencia Carlos Mesa, en aquel entonces vicepresidente de “Goni”, y hoy el principal candidato opositor por Comunidad Ciudadana (CC). El acto sirvió, a la vez, para volver a ligar al candidato naranja, al que acusan como responsable y cómplice de las más de 60 muertes que dejó ese acontecimiento.

Durante el acto, el oficialismo apeló a diversos sectores sociales. La masiva cantidad de gente reunida, estimada según los organizadores en más de un millón de personas y calificada por el propio Morales como el acto “más grande de la historia de La Paz”, volvió a demostrar que es la única fuerza con semejante capacidad de movilización y, además, representó a los distintos públicos electorales: el joven Mateo Roca representó a la juventud cantando la cumbia que sirvió como canción durante la campaña; el Secretario Ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), Juan Carlos Huarachi, habló en nombre del movimiento sindical; y la candidata a diputada Bertha Acarapi hizo lo mismo con el movimiento de mujeres.

Además, el acto sirvió para criticar las últimas acciones realizadas por la oposición y para rechazar los hechos de violencia que se vivieron durante los actos realizados en Potosí y Santa Cruz, donde se produjeron enfrentamientos entre los seguidores de Morales y los opositores, que provocaron detenidos y heridos. En momentos donde la polaridad aumenta y se hace más profunda entre ambos sectores, Huarachi aseguró que la manifestación de ayer fue la “manifestación del pueblo que no es fascista ni discrimina”.

Evo Morales prometió  “una paliza”

Este domingo Evo Morales competirá, luego de una habilitación judicial que ha generado polémica y muchas críticas por parte de la oposición, por su cuarto mandato. Para conseguir la victoria, necesita superar el 50% de los votos o conseguir más del 40% con una diferencia mayor a diez puntos con su competidor más cercano. Durante la campaña, todas las encuestas lo han dado como ganador y Evo sabe que la victoria para obtener cinco años más de gobierno está muy cerca. Por eso, desde el escenario en El Alto, prometió: “Vamos a darle una paliza a los vende patrias y privatizadores”.

Durante su discurso de casi una hora en la fría noche de El Alto, Morales rememoró los logros obtenidos durante su gobierno, aseguró que votar por Carlos Mesa es “volver al pasado privatizador” y afirmó que este domingo Bolivia enfrenta dos caminos: “Volver al pasado o seguir con el proceso de cambio”.

En este sentido, comparó la época neoliberal boliviana (1985-2005) con la actualidad de América del Sur y con los últimos acontecimientos que se vivieron en Ecuador. “Antes no había estabilidad política y social”, dijo, y comparó: “Ahora Bolivia es una referencia internacional porque hemos dado una nueva imagen”. “¡Qué lamento boliviano ni lamento boliviano, Bolivia tiene mucha esperanza!”, afirmó frente a una ola azul que inundó todo El Alto.

Sobre la actualidad nacional manifestó que hoy en día “las políticas económicas vienen del pueblo y no de la embajada” de los Estados Unidos, y que provienen “de los movimientos sociales y no del Fondo Monetario Internacional”. En este sentido, prometió “seguir con el programa del pueblo y no del imperialismo”.

De cara al futuro, Evo Morales se centró en la juventud, en tanto que el 39% del padrón tiene entre 18 y 30 años, lo que implica que estos votantes tenían entre 2 y 14 años en el año 2003, antes de su llegada al poder. En este sentido, les pidió “mucha responsabilidad” porque “nosotros sabemos cómo se vivía antes”.

Pensando en el futuro de este sector social, Morales prometió una serie de medidas relacionadas con el acceso al empleo y a la vivienda propia, entre los que se encuentran subsidios para las compras de vivienda, creación de albergues universitarios, un apoyo estatal del 50% para la compra de computadoras para estudiar y ayudas fiscales para los emprendimientos realizados por personas menores de los 29 años.

Ante un posible nuevo mandato, Evo Morales justificó su nueva postulación: “Para terminar las grandes obras y para que siga el crecimiento”. “Queremos terminar la industria petroquímica y del litio; queremos reducir la pobreza extrema al 5% para el 2025”, agregó, y para finalizar, completó: “Estamos pensando en avanzar porque ya comenzamos a caminar”.