“En 2005 las demandas eran por sobrevivir, hoy son para mejorar las condiciones de vida”

Valeria Silva junto con Álvaro García Linera y Evo Morales. Ph: Facebook Valeria Silva Guzmán

Por Lucio Garriga Olmo, desde Bolivia|

A pocos días de las elecciones del próximo domingo, en las calles de Bolivia existen dos dudas centrales: saber si el actual presidente, Evo Morales, podrá ganar en primera vuelta (necesita más del 50% de los votos o superar el 40% con una diferencia superior a los diez puntos con el segundo), ya que nadie duda que saldrá en primer lugar; y saber, además, si el oficialista Movimiento Al Socialismo – Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP) podrá obtener, nuevamente, la mayoría de los dos tercios en ambas Cámaras del Poder Legislativo. En estos momentos, la primera es más probable que la segunda.

Sobre las elecciones del domingo y sobre la actualidad de Bolivia, L´Ombelico del Mondo dialogó con Valeria Silva en su casa de campaña, quien es diputada nacional por el MAS, candidata por La Paz y dirigente nacional del movimiento juvenil Generación Evo. Valeria es una de las nuevas jóvenes figuras del oficialismo y ocupa un lugar de importancia tanto en la Asamblea Legislativa Plurinacional como en la dirigencia militante. En esta entrevista, la candidata aseguró que en la campaña que ya finalizó “se han suscitado nuevas demandas y contrastes importantes con las anteriores” y aseguró que el contraste más importante es que antes de la llegada de Evo Morales al poder “las demandas eran por sobrevivir y ahora son para mejorar la calidad de vida”.

–¿Cómo analizas lo que ha sido esta campaña presidencial?

–Han sido tres meses súper intensos, tres meses que se han visto más alargados que cualquier otra campaña por la coyuntura. Me estoy refiriendo al desarrollo y ejercicio de las primeras primarias que hemos realizado en enero pero, además, por el ambiente. Creo que ha sido muy exitosa por el alto nivel de competitividad que se ha registrado entre las fuerzas políticas, porque todas han tenido un alto acceso a los medios de comunicación y por las redes sociales y, además, por el tamaño de cada una de ellas y por la llegada al territorio. Nosotros hemos trabajado como siempre ante todo en la calle, el mercado, la comunidad y el sindicato, los lugares tradicionales de las organizaciones que hacen al MAS.  El trabajo que ha hecho el MAS ha sido muy intenso y ha tenido muy buenos resultados. Nosotros lo sentimos en las encuestas, porque todas ellas nos dan como ganadores en primera vuelta, y en las calles y en los territorios.

Desde hace un tiempo, las distintas derechas han intentado instalar la idea de que en Bolivia se estaba implementando un régimen dictatorial al margen de la democracia. Claramente eso en los últimos meses se ha caído porque aquellos que manifestaban que Bolivia estaba atravesando un proceso dictatorial hoy mismo están en una carrera presidencial.

“Aquellos que manifestaban que Bolivia estaba atravesando un proceso dictatorial hoy mismo están en una carrera presidencial”.

–¿Cuáles han sido las demandas a las que más ha tenido que atender el MAS en esta campaña?

–Se han suscitado nuevas demandas y contrastes importantes con las campañas anteriores que hemos vivido. Hoy en día las principales demandas de la juventud han girado en torno al empleo y el acceso a la vivienda propia, dos temas que hemos trabajado desde los diálogos intergeneracionales, es decir, entre la conducción clásica del MAS y entre los que estamos entre las nuevas generaciones tomando en cuenta que la Bolivia que hoy tenemos es una Bolivia absolutamente distinta a la que teníamos hace 13 años. Claramente es mejor y eso es algo que nadie discute: ni las derechas más conservadoras se han animado a decir que esta Bolivia es peor de la que hemos recibido hace 13 años. En ese sentido, cuando uno mira los contrastes se puede observar que en el 2005 las principales demandas eran Asamblea Constituyente para reformular toda la arquitectura del país y renovar el contrato social y la nacionalización de los recursos naturales. Esto para poder resolver el fuerte problema en el cual nos tenía sumidos la larga noche neoliberal. Ambas cosas la gente las demandaba con un fuerte sentido patriótico, pero también por un sentido de supervivencia. Hace 13 años la gente se moría de hambre, la gente moría porque no se podía atender un dolor de muela, los niños no aprendían en la escuela porque asistían a clases sin comer y se dormían. Hoy, 13 años después, luego de los efectos del modelo económico del proceso de cambio, las demandas no tienen que ver con la supervivencia, hoy tienen que ver con mejorar las condiciones de vida. En estos años tres, millones de personas han salido de la pobreza y han ingresado a la clase media. Bolivia hoy, por primera vez en la historia, es un país mayormente “clasemediero”. Esto era inimaginable en tiempos neoliberales.

Pero, además, hemos logrado hacer que el dinero que ha llegado a Bolivia tras la nacionalización de los recursos naturales se ha distribuido en el flujo interno de la economía, esto ha hecho que se desarrollen una serie de industrias y gremios que antes no existían. Esta es la segunda demanda que más hemos escuchado: la ciencia y la tecnología. El hecho de que los niños no abandonen la escuela ha tenido un efecto directo que se ha convertido en un momento de explosión en la innovación en ciencia y tecnología en los extractos más populares de Bolivia. Aquellas familias que antes debían decidir qué hijo iba a la escuela porque no alcanzaba el dinero, hoy tienen en su seno chicos y chicas desarrolladores de software y tecnología. Por eso una de nuestras primeras medidas, si ganamos, será construir el Ministerio de Ciencia y Tecnología.

Las principales demandas de la ciudadanía giran en torno al empleo, el acceso a la vivienda propia y la ciencia y la tecnología.

–Bolivia enfrenta el desafío de tener que responder a nuevas demandas sociales creadas a partir de los propios logros económicos. ¿Cómo puede hacer Bolivia para no cometer errores que se han cometido en otros procesos progresistas de la región en momentos electorales y lograr renovar las respuestas a las nuevas exigencias?

–La respuesta está relacionada con lo que has hecho como gobierno. La gente vota mucho por el sentimiento, por el programa de gobierno y, además, por lo que hiciste. Una de nuestras características fundamentales de nuestro gobierno es que ha cumplido todo lo que ha prometido y esto la gente lo tiene bastante presente. Nadie puede decir que Evo no cumplió. A pesar de que mucha gente tiene observaciones, al final del día la gente sabe que Evo ha sido un gran presidente. No porque se lo contemos nosotros, sino porque el mundo mismo está reconociendo ese avance que hemos dado. El voto en Bolivia está muy relacionado con la evaluación del gobierno y eso se traduce en cosas como que la gente ya no paga alquiler, paga el crédito de la vivienda social; estoy embarazada y el Estado me da los nutrientes y alimentos que necesito y luego lo hace cuando nace la guagua. La gente tiene todo esto presente.

Nuestros gobiernos progresistas de la región –no en todos los casos– han tendido a estancarse en ciertas reivindicaciones de la izquierda tradicional que tienen que ver con repetir modelos más tradicionales y no diseñar modelos propios de acuerdo a, por ejemplo, sus recursos naturales, sus modelos ancestrales de circulación económica, su combinación de los distintos sectores que hacen a la economía. Esa ha sido una de las principales virtudes del programa del presidente Morales. Uno si lo mira de lejos pensaría que Evo Morales es un presidente socialista en el sentido más clásico, pero el fuerte del desarrollo del proceso de cambio es que Morales ha llegado al poder con las reivindicaciones de los más vulnerables y los más necesitados pero estando en el poder ha logrado ser el presidente de todos y todas. Hoy los empresarios están mejor que nunca en términos de ganancia, hoy el sector cooperativista está más estable y fuerte que nunca.

“Nuestro gobierno ha cumplido todo lo que ha prometido. Nadie puede decir que Evo no cumplió”.

–En los últimos días se han desarrollado acontecimientos que han polarizado el escenario y han cuestionado una posible victoria de Evo Morales a partir de las denuncias por la inconstitucionalidad de su candidatura. ¿Le temen a una posible deslegitimación de una victoria el domingo?

–Siempre han apostado a eso las derechas en Bolivia. Hay un dato que me quita este temor: en el 2005, 2009 y 2014 la fuerza opositora más grande no ha rebasado el 30% o 32% en su intención de votos. Lo que miramos ahora en las encuestas es que la segunda fuerza detrás de nosotros tampoco lo rebasa. Eso nos demuestra que el voto anti-Evo antiprogresista es el mismo desde el 2005. Es decir, no se puede hablar de un giro de timón en la correlación de fuerzas. Seguimos teniendo el mismo bolsón opositor, con otros colores y consignas, pero sigue siendo la misma bolsa. Si uno mira los últimos procesos electorales nunca han faltado este tipo de conflictos que han intentado, de manera aislada, generar algunos actores opositores. En un momento lo hicieron con mucha fuerza en Sucre, en otro momento lo hicieron en el Oriente y ahora están intentando instalarse en Potosí. Creo que esto no está afectando el proceso democrático hacia el domingo.

–¿Crees que puede haber una felicitación pública de Carlos Mesa hacia Evo Morales el domingo a la noche?

–Quién sabe. Vamos a ver qué es lo que pasa. Honestamente, desde mi punto de vista –pensando a más largo plazo–, Carlos Mesa pierde las elecciones y se va del país. Él está ejerciendo una candidatura netamente utilitaria sin representar ningún interés verdadero de la sociedad. Tiene más vínculos sociales, económicos y de identidad con España que con Bolivia. Eso lo demostró durante su vicepresidencia y lo está replicando ahora mismo. Si uno mira la composición de sus candidatos se puede dar cuenta que los lugares privilegiados, la denominada “franja de seguridad”, está compuesta por sus amigos más cercanos. Es gente que desprecia a la Bolivia profunda. Luego del domingo, con el triunfo de Morales, esta oposición que se ha organizado en torno a Carlos Mesa se va a quedar sin cabeza, porque a Mesa no le interesa hacer política en Bolivia, le interesa articular intereses que no responden a la bolivianidad ni al desarrollo de los bolivianos. Se va a quedar vacía esa bancada y va a haber una disgregación muy común, lo hemos visto todos estos años en las distintas oposiciones que se han planteado. Más allá de eso, es importante destacar que vamos a tener una fuerte e importante presencia de delegaciones de observadores internacionales. Estas elecciones están absolutamente abiertas y todo será llevado con transparencia.