“En el momento en que Evo Morales pise tierra boliviana, su vida corre peligro”

Evo Morales arribó a México el pasado 11 de noviembre, ras denunciar que su vida corría peligro. Evo Morales arribó a México el pasado 11 de noviembre, tras denunciar que su vida corría peligro.

Luego de su autoproclamación frente a un Senado sin quórum, la presidenta de facto de Bolivia, Jeanine Áñez, intenta presentar a la actualidad boliviana como normal, especialmente mediante la designación de su gabinete ministerial. A pesar de ello, el país andino atraviesa una crisis social y política muy grave luego del derrocamiento del presidente Evo Morales, elegido democráticamente en el año 2014. Sectores importantes de la sociedad, principalmente en El Alto y en Cochabamba, se mantienen movilizados diariamente, exigiendo la renuncia de la actual mandataria y el retorno al Palacio Quemado de Morales.

Ante este panorama que atraviesa Bolivia, L´Ombelico del Mondo dialogó con el diputado nacional por el Movimiento al Socialismo (MAS) oriundo de La Paz, Remberto Calani, quien denunció que los actores que ocupan el poder buscarán “liberalizar la economía”, lo que podría significar un “retroceso” en materia económica. Asimismo, manifestó que el MAS no debería tener ningún tipo de problema legal para competir en las elecciones nacionales prometidas por Áñez, y se mostró contrario a una posible vuelta al país de Evo Morales: “En el momento en que pise tierra boliviana, su vida corre peligro”, dijo, y completó: “Lo matarían o lo buscarían encarcelar”.

Remberto Calani, diputado nacional por el MAS, Bolivia.
Remberto Calani, diputado nacional por el MAS, Bolivia.

¿Cómo calificaría al gobierno que se ha instaurado en el poder?

–Es un gobierno anticonstitucional que ha utilizado al Ejército y a la Policía para consolidar un golpe de Estado contra nuestro Estado Plurinacional, desconociendo todas las leyes y la Constitución. Jeanine Áñez se autoproclamó como presidenta por el apuro que tenía la oposición por tomar el poder. Es un golpe de Estado porque el mismo Ejército ha exigido la renuncia de nuestro presidente y porque han amenazado y atacado a los dirigentes del oficialismo. A muchos los obligaron a renunciar. Un gobierno de facto ha asumido y busca dañar y destruir un proceso de cambio que estaba en proceso de construcción y consolidación.

¿Cómo lo describiría a nivel político, teniendo en cuenta a sus ministros y las políticas tomadas en estos días? 

Es un gobierno interino de facto que busca consolidarse con el nombramiento de ministros y autoridades del Ejecutivo. Ya hemos vivido en Bolivia este tipo de gobiernos en otras épocas, pero este es un gobierno civil apoyado por militares. Anteriormente, los golpes eran militares. Una de las primeras medidas que llama la atención es que va a hacer una amnistía a todos aquellos hombres que han hecho un daño a la economía nacional y que tienen procesos instaurados. Esta amnistía va a lograr que el señor Gonzalo Sánchez de Lozada o que los masacradores del Octubre Negro puedan volver y que, incluso, puedan ser candidatos en las próximas elecciones. Asimismo, sabemos que es una lógica de esta gente liberalizar la economía, lo que quiere decir que, a partir de hoy, todas las industrias estatales que se han construido y que han garantizado que el Estado sea productor vayan a pasar a los privados. Al mismo tiempo, hay un interés grande a nivel mundial por el litio. Lo más seguro es que vamos a tener acá una transnacional norteamericana que va a agarrar a este recurso natural, que es el mejor que hay a nivel mundial, y lo va a explotar. Como siempre se ha hecho desde la década de los ´90. Estamos volviendo a esa economía liberal. Es un retroceso a todo este proceso económico. Se va a comenzar a liberalizar la economía y, al mismo tiempo, vamos a ver sus efectos con las privatizaciones de las empresas. Espero estar equivocado, pero creo que estamos viviendo los últimos momentos de una economía nacional.

¿Cuál es la situación actual en las calles del país teniendo en cuenta el accionar de la Policía y las Fuerzas Armadas?

La gente hoy en día autoconvocada está exigiendo que la señora Áñez renuncie, pero nosotros estamos en la posición de poder hacer que estos señores se enmarquen en el rol constitucional, porque sino vamos a continuar enfrentando al pueblo, y el Ejército está saliendo a matar, a acribillar. No están asumiendo el rol de defensa de los principios constitucionales, están yendo en contra del principio de la vida y están dañando a nuestro pueblo. Nuestro presidente ha renunciado, ha dicho que no iba a permitir que el Ejército salga a matar. Es por eso que hoy encontramos a gente movilizada y al Ejército enfrentándose con su propio pueblo. Eso es lo peor que estamos logrando después de casi 13 años en los cuales no tuvimos este tipo de confrontación. Me hace acordar mucho al 2003, pero esto es muy diferente: hoy tenemos un pueblo apoyando a un proceso de cambio que no quiere que se caiga ni se destruya.

“El Ejército está saliendo a matar, a acribillar”

¿Cuál es el objetivo de asumir las presidencias de las Cámaras Legislativas por parte de dirigentes del MAS si no consideran a Jeanine Áñez una presidenta legítima? ¿Puede ser considerado como un reconocimiento tácito?

Es una obligación de los asambleístas tener conformadas las directivas porque habían renunciado las autoridades, en un caso por escrito y en otro verbalmente oficializado con notas. Eso establece la Constitución política del Estado vigente. A partir de eso, recién podríamos hacer las nuevas elecciones y la conformación del Tribunal Supremo Electoral. Sin estas cabezas era imposible hacer una labor que el pueblo está esperando. Hacerlo no es un reconocimiento a este gobierno dictatorial y golpista, porque es una labor que la Constitución nos establece. El no hacer esto sí sería un incumplimiento de labores de los asambleístas. Estábamos en la obligación y se lo habíamos comunicado a los asambleístas de oposición para que participen en la Asamblea. Sino estaríamos con un proceso penal encima de nuestras cabezas.

La autoproclamada presidenta dijo que será la Justicia la que determinará si el MAS puede o no participar de las próximas elecciones. ¿Tienen temor de ser imposibilitados de competir?

No deberíamos tener ningún temor. La libertad de expresión está establecida en la Constitución y la libertad de organización también. Entonces es imposible, y más aún si hablamos de democracia, que tengamos el temor de no participar como MAS porque no hemos incumplido las normas. Más aún, esperamos que todos los partidos que puedan tener personalidad jurídica a nivel nacional puedan participar de estas nuevas elecciones, que nosotros deberíamos convocar mediante la Asamblea y mediante la constitución del nuevo TSE.

“El hecho del Ejército de haberle pedido la renuncia y el hecho de desviar su ida hacia México, son muestras de que, si retornara, pondría en peligro su vida”.

¿Cómo responden frente a las denuncias que acusan al MAS de haber llevado a cabo un fraude electoral?

El tema está en lo siguiente: las autoridades que han cometido el fraude no están en el Movimiento Al Socialismo, han sido autoridades que han sido electas por el Tribunal Supremo Electoral. Ellos son los encargados de organizar las elecciones y no los integrantes de otro poder. Nosotros, como asambleístas, no podemos administrar ese poder y el Poder Ejecutivo, al frente de Evo Morales, tampoco podía administrarlo. Los que sí son responsables son los vocales del Tribunal Supremo Electoral. El MAS, como ente político, en ningún momento ha tenido acceso a manejar lo que han sido las elecciones. Nosotros hemos asumido la tarea de hacer una campaña limpia, transparente y ecuánime. El hecho, los cambios y los resultados de las elecciones no se puede atribuir a nuestro partido porque no es el que las administra.

Evo Morales desde México dijo que está dispuesto a volver a Bolivia y a no participar en las próximas elecciones para pacificar el país. ¿Usted cree posible este escenario?

Yo tengo una preocupación más allá del retorno o no: en el momento en que pise tierra boliviana, su vida corre peligro. El hecho del Ejército de haberle pedido la renuncia y el hecho de desviar su ida hacia México, son muestras de que, si retornara, pondría en peligro su vida: lo matarían o lo buscarían encarcelar. Sería irresponsable decirle que vuelva. Personalmente, yo no estaría en la predisposición de asegurarle de que eso vaya a apaciguar al gobierno.