Nueva fórmula, nuevos desafíos para el MAS

David Choquehuanca y Luis Arce Catacora. Ph. EFE Pary Rodríguez y Luis Arce Catacora. Ph: EFE

Por Lucio Garriga Olmo |

Luego del golpe de Estado, y tras semanas de expectativas, ampliados y especulación, el ex presidente de Bolivia, Juan Evo Morales Ayma, confirmó que la futura fórmula presidencial del Movimiento Al Socialismo – Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS-IPSP) estará encabezada por su ex ministro de Economía, Luis Arce Catacora, y su ex Canciller y dirigente originario aymara, David Choquehuanca. De esta manera, se abre una nueva etapa para el partido político más importante de la historia del país andino desde la recuperación de la democracia en 1982, que estará caracterizada por un nuevo binomio que deberá enfrentar nuevos desafíos.

Como suele ser costumbre en las democracias occidentales, y también en Bolivia, la pareja presidencial intenta aglutinar en dos nombres a la mayor cantidad de características y grupos electorales del país. La candidatura de Luis Arce Catacora, al mando de la economía desde el 2006 hasta el 2017 –momento en el que dejó la función pública para tratarse un cáncer de riñón que logró superar– y desde enero del 2019 hasta el golpe de Estado de noviembre, está destinada principalmente a la clase media y a los sectores sociales descontentos con el propio Morales por su polémica candidatura del año pasado.

El papel de Arce al frente de las finanzas nacionales durante uno de los períodos más prósperos y extensos de la economía nacional ha provocado que se lo caracterice como el “ideólogo del modelo boliviano”. En una entrevista, el diario The Washington Post lo presentó como “el hombre detrás del éxito”. Cabe destacar que bajo su gestión se logró un crecimiento promedio del Producto Bruto Interno (PBI) sostenido del 5%, la salida de la pobreza extrema de más de dos millones de personas y el crecimiento de la clase media del 35% al 58% de la sociedad.

Por su parte, la figura de David Choquehuanca representa a la otra parte del país. Si Luis Arce intenta reflejar a los sectores medios y no tan combativos ni revolucionarios, el ex canciller llega para ser el reflejo de los pueblos originarios, las organizaciones sociales y el costado más “bolivariano” del movimiento. Cabe recordar que, luego de haber sido ministro de Relaciones Exteriores, fue Secretario General de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), desde el 2017 hasta el 2019.

Evo intenta balancear entre un candidato intelectual y técnico de las ciudades, como Arce, y un dirigente sindical, campesino y originario en la figura de Choquehuanca.

Con estos nombres, Evo Morales intenta balancear entre un candidato intelectual y técnico de las ciudades, como Arce, y un dirigente sindical, campesino y originario en la figura de Choquehuanca. Además, la candidatura de Arce pretende cambiar el eje de la discusión política de la campaña presidencial. Su figura relacionada con el crecimiento económico sostenido y la lucha contra la desigualdad, dificultará el debate económico que pueda llegar a dar el actual oficialismo y, también, le dificultará a sus rivales calificarlo como un “castrochavista” (un calificativo muy común utilizado por los partidos opositores al MAS) y un “terrorista” como pretende hacer con cualquier ex funcionario de la administración de Evo Morales.

Fueron necesarias muchas horas de diálogo, debate y discusiones, que se profundizaron a medida que el anuncio se acercaba, para que el MAS logre una fórmula presidencial. La pareja Arce-Choquehuanca no está exenta de polémicas y críticas. La principal disputa tiene como trasfondo el rol que debe jugar, y jugará, el ex presidente. Durante las últimas semanas, las organizaciones sociales bolivianas que se nuclean en el Pacto de Unidad y en el MAS realizaron distintos ampliados en todo el país para definir a sus candidatos. En ellos se impuso por amplia mayoría la fórmula David Choquehuanca como presidente y el joven líder cocalero, Andrónico Rodríguez, como vicepresidente. Dos nombres muy cercanos a los movimientos sociales y sindicales, con muchos años de historia de luchas. El anuncio del propio Morales evidenció la disputa que existía al interior del movimiento entre aquellos que querían a Choquehuanca al frente de la fórmula y aquellos que optaron por Luis Arce.

Estas disputas ya se evidenciaban desde antes que se haga el anuncio. En momentos en que todavía se realizaba el ampliado en Buenos Aires, “todas las organizaciones sociales vivas del Departamento de La Paz” emitieron un comunicado donde exigieron respetar la fórmula votada en Bolivia y donde denunciaron que “el entorno del hermano Evo Morales” buscaba “imponer” la candidatura de Arce. Además, afirmaron que si se imponía su nombre no permitirían “bajo ninguna circunstancia su inscripción al Órgano Electoral Plurinacional (OEP) por no haber sido nominado por ninguna organización social”. Este clima se profundizó con el anuncio de los candidatos. Este lunes en La Paz, la Federación campesina Tupac Katari y la organización de mujeres Bartolina Sisa manifestaron que no van a permitir “ninguna decisión extranjera por más que venga del propio hermano Evo Morales”, y anticiparon que realizarán un nuevo ampliado nacional donde determinarán “las acciones a tomar en caso de que no se corrija el binomio”.

En este panorama, el objetivo más cercano que tiene el MAS es el de mantener la unidad. A pesar de que es difícil de imaginar que las organizaciones sociales no permitan inscribir al candidato de Evo Morales, las críticas son lo suficientemente importantes como para atenderlas, debatirlas y resolverlas. Asimismo, estos grupos son vitales para el funcionamiento del partido porque son una de las piezas fundamentales del movimiento, porque son trascendentales a la hora de realizar la campaña presidencial y, también, porque el partido no está en condiciones de perder ningún voto del núcleo duro de cara a las próximas elecciones, porque sabe que será un escenario electoral muy difícil y adverso donde cada boleta será muy importante. Durante las últimas elecciones presidenciales, el MAS siempre se jactó y explotó la división de su oposición, pero hoy no se puede dar ese privilegio.

El anuncio del propio Morales evidenció la disputa que existía al interior del movimiento.

Esto es sabido por el propio Evo Morales, quien en su anuncio le dijo a Andrónico Rodríguez que “a veces hay que sacrificarse por un proyecto político”, y le pidió al Pacto de Unidad que no lo “abandone”. Otro reflejo de esto es que este lunes, mientras Luis Arce brindaba su primera conferencia de prensa como candidato, David Choquehuanca participaba de un ampliado regional en la ciudad de El Alto, donde distintas organizaciones analizaban la fórmula presidencial. El candidato a presidente también es consciente de las tensiones que existen, por lo que aseguró en su alocución que “el hermano David va a establecer los puentes” y “el diálogo con todos” ya que “representa a la cultura de la Whipala que todos hemos asumido”.

De esta manera, la nueva fórmula del MAS deberá enfrentar nuevos desafíos y el primero será lograr la unidad. Para ello serán importantes los próximos movimientos y el papel que puedan desarrollar Choquehuanca y Andrónico Rodríguez con sus respectivas organizaciones. Los próximos retos serán más difíciles aún porque no se debe olvidar que las elecciones se llevarán a cabo bajo un gobierno de facto, que se autoproclamó luego de un golpe de Estado y que llevó a cabo represiones y masacres que provocaron un mínimo de 30 muertos en pocas semanas. “Evidentemente, no existen garantías para hacer política de manera libre”, denunció este lunes Arce Catacora. Además, el binomio deberá conquistar a la mayor cantidad de la población para poder ganar unas elecciones en las que la igualdad y la transparencia por ahora no están garantizadas. Bolivia vive un contexto nuevo y particular por primera vez en 15 años, y el MAS tiene nueva fórmula presidencial con la que deberá enfrentar desafíos que no tenía desde hace tres lustros. La mejor manera de superarlos será no esquivarlos y enfrentarlos paso a paso.