La Wiphala conquistó Deportivo Español

Evo Morales sube al escenario del club Deportivo Español flameando una Whipala. Ph Juan Ignacio Aréchaga Evo Morales sube al escenario del club Deportivo Español flameando una Wiphala. Ph.: Juan Ignacio Aréchaga

Por Lucio Garriga Olmo |

Dos hombres morenos y petisos abren una lata de cerveza. Uno de ellos, con la bandera Wiphala multicolor en la mano izquierda, toma un primer sorbo en el pasto.

–El primer trago para la Pacha –dice.

–¡Siempre!  –responde su compañero.

Son las cinco de la tarde y el sol resplandece sobre el Estadio Nueva España del club Deportivo Español, en el Bajo Flores porteño. Miles de personas resisten como pueden el calor a la espera del discurso del derrocado presidente boliviano, Juan Evo Morales Ayma, para conmemorar los 14 años de su gobierno que debería haber terminado este 22 de enero, pero que se vio interrumpido por el golpe de Estado del pasado 10 de noviembre. Algunas mujeres se esconden debajo de paraguas negros y anchos, los más chicos toman jugo de los tradicionales sobres de plástico bolivianos, y algunos adultos se refugian en la cerveza.

Una multitud colmó el estadio de Deportivo Español, CABA. Ph.: Juan Ignacio Aréchaga

Por los parlantes del estadio de fútbol se escucha una canción de cumbia boliviana: “Cinco siglos resistiendo, cinco siglos de coraje”, se canta. No está claro cuál fue la razón que llevó a la organización del festejo a elegir precisamente el estadio de un club que, en sus orígenes, agrupó a españoles y sus descendientes; pudo haber sido su capacidad justa y necesaria; su ubicación geográfica, en las cercanías de una de las colectividades bolivianas más grandes de la Ciudad de Buenos Aires, o cualquier otro. Lo cierto es que, a más de 500 años de la llegada de los españoles a América, el estadio fue colmado por la bandera Wiphala, un estandarte de lucha de los pueblos originarios, que el ex presidente Morales lo convirtió en un símbolo patrio de Bolivia.

El 22 de enero en Bolivia es feriado nacional y un día de celebración porque se festeja el día del Estado Plurinacional, un hecho que Morales describe como la transformación del “Estado opresor al Estado donde todos y todas tienen los mismos derechos”. Este 2020, la conmemoración más importante tuvo que ser en el exterior, porque el 10 de noviembre un golpe de Estado cívico-policial-militar derrocó al líder del Movimiento Al Socialismo (MAS). De todas maneras, en el Departamento de Cochabamba, donde el presidente se formó como un líder sindical y político, miles de personas se reunieron bajo una intensa lluvia para celebrar. Evo Morales se comunicó telefónicamente y se disculpó por “pasar nuestros 14 años de la Revolución Democrática-Cultural alejado de Bolivia”. Desde el 11 de noviembre Morales vive como refugiado fuera de su país, primero en México y luego en Argentina.

El acto se desarrolla en la capital argentina, pero lleva a cabo la misma agenda que cualquier acto del MAS en Bolivia. En un primer momento, distintas bandas de música, acompañadas por sus propias parejas de baile, animan el acto hasta la llegada de Evo Morales. En el centro del estadio, un grupo de cholas bolivianas vestidas con un sombrero de ala corta, una chaquetilla gruesa, una pollera amplia y larga que llega hasta abajo de las rodillas, todo de color amarillo, bailan de manera perfectamente coordinada un baile que consiste en dar pequeños pasos para adelante y para atrás, agarrando una de las puntas de la pollera. Por los parlantes, una voz gruesa grita: “¡La Wiphala se respeta, carajo! ¡La mujer de pollera se respeta, carajo!”. Las mujeres se miran y se ríen. Antes de la llegada de Evo Morales al poder, la chola boliviana tenía socialmente prohibido bajar hasta el Sur de La Paz, la zona rica de la capital, por los ataques que sufrían por parte de las clases acomodadas que no soportaban –y todavía no soportan– tener que compartir sus espacios, parques y plazas con las clases más bajas.

El club Deportivo Español fue colmado por mujeres bolivianas. Ph. Juan Ignacio Aréchaga
El club Deportivo Español fue colmado por mujeres bolivianas. Ph.: Juan Ignacio Aréchaga

A las seis de la tarde el sol comienza a bajar, pero el calor no da respiro. La multitud agolpada en lo que antes era un campo de juego sube aún más la temperatura, y la cancha de Deportivo Español se vuelve una caldera. Cuando los parlantes anuncian la llegada de Evo Morales los grados aumentan todavía más. Miles de personas intentan acercarse para verlo, para tocarlo, para sacarse una foto, para darle un beso, para agradecerle. Evo Morales es un rockstar. Cordones humanos de seguridad, tanto privada como de organizaciones sociales, le marcan el camino a seguir, pero rápidamente se ve rebasado por la cantidad de gente. Evo devuelve el amor, se muestra, se deja tocar, se saca fotos, da besos y agradece.

En el escenario, la cumbia da paso a una ceremonia ancestral originaria, como es tradición en los actos del MAS. Dirigentes de distintas comunidades originarias, con sus vestimentas e instrumentos tradicionales, bendicen el escenario y le agradecen y le piden a la Pachamama. Antes de que comiencen a sonar los himnos de Bolivia y de Argentina, los parlantes anuncian la llegada del ex vicepresidente, Álvaro García Linera, y del ex ministro de Economía y “seguro ganador de las elecciones”, Luis Arce Catacora. El candidato lleva el pelo corto, tiene la cara redonda y morena, y su camisa azul manga corta combina con el jean y con el collar de flores que le colocaron los pueblos indígenas. Evo le agarra la mano y la levanta para recibir el saludo y los aplausos del público, que responde efusivamente y que calla cuando se realiza un minuto de silencio por los más de 30 “caídos en la resistencia contra el golpe”.

Evo Morales da un discurso sobre el escenario. Ph. Juan Ignacio Aréchaga

El discurso de Evo Morales es similar a los que ha brindado a lo largo de estos años en esta fecha tan especial. Comienza por rememorar la historia boliviana, desde la conquista y la dominación española hasta la actualidad, pasando por la dominación estadounidense del siglo XX.

–¿Hasta cuándo nos van a gobernar desde arriba y desde afuera? –se pregunta.

Recorre los años de sus gobiernos y sus logros económicos, sociales, políticos y culturales. Destaca el crecimiento económico logrado en estos 13 años, el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) de los 9.500 millones de dólares del año 2005 a los 40.800 millones de diciembre del 2019, y la reducción de la pobreza extrema del 38% a menos del 15%. Además, recuerda al 1 de mayo del 2006, el día que nacionalizó el petróleo y los hidrocarburos. Una fecha que llegó a calificar, en algún momento de su gobierno, como “el día más feliz” de su vida. A pesar de centrarse fuertemente en la economía, Evo Morales no menciona a Luis Arce, su ministro considerado el “ideólogo” del modelo económico boliviano, quien escucha desde la primera fila sentado junto a García Linera, y algunos dirigentes bolivianos y líderes sindicales argentinos como Pablo Moyano y Hugo Yasky.

Ante miles de personas, Evo Morales prefiere centrarse en lo que fue su gobierno y habla poco sobre el futuro del país, de su partido y de la fórmula presidencial compuesta por Luis Arce Catacora y su ex canciller, David Choquehuanca. Sabe que hay muchas resistencias, críticas e internas al interior del partido alrededor de los dos hombres elegidos, y que la mayoría de las organizaciones sociales eligieron una fórmula formada por Choquehuanca y el joven líder cocalero, Andrónico Rodríguez. El propio Choquehuanca está ausente en el acto, tanto en persona –porque se encuentra en La Paz– como simbólicamente –porque no se lo nombró en ningún momento–. Al propio Arce Catacora también se lo menciona poco, apenas un saludo. El candidato a presidente no sube al escenario ni habla. “Es un acto por los 14 años de gobierno, no es un acto por la fórmula presidencial”, explican desde el entorno de Evo Morales.

–Si no hay división y no hay traición, nunca puede volver el neoliberalismo. Mucho depende de los movimientos sociales y de la unidad –dice Morales sobre la actualidad del partido.

El candidato de Evo, Luis Arce, saluda efusivamente; a su izquierda, García Linera. Ph.: Juan Ignacio Aréchaga

A miles de kilómetros de Bajo Flores, horas antes del acto, bajo la lluvia del trópico de Cochabamba, el joven Andrónico Rodríguez había hablado en el mismo sentido ante miles de personas:

–A seguir a paso firme. Mucha conciencia. Hay muchos motivos para unirnos y para continuar con más fuerza –dijo el líder cocalero en un mensaje importante de unidad.

–Lo que viene es cómo recuperar la democracia –dice Evo Morales–. Es cuestión de tiempo. El 3 de mayo (día de las elecciones) vamos a volver pacíficamente con la conciencia del pueblo –promete.

Su discurso lo termina como ya es costumbre, al grito de ¡Viva Bolivia! ¡Patria o muerte! ¡Venceremos!

Baja del escenario y, por unos pocos metros, vuelve a ser un rockstar, las cámaras lo siguen, la gente se tira encima y los guardaespaldas entran en crisis. Se reúne con Álvaro García Linera y Luis Arce al frente del escenario, cruzan unas palabras, unos abrazos y se retiran entre gritos y empujones. La dupla que gobernó el período de mayor crecimiento económico y estabilidad política de la historia de Bolivia abandona el estadio junto al hombre que fue elegido para continuar con la tarea. Los hombres se van, pero las Wiphalas siguen flameando en el viento por todos los rincones del Deportivo Español. Les costó mucho levantarlas y mantenerlas, y no las van a bajar fácilmente.

 

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