Alberto en Israel: derechos humanos y pragmatismo

Alberto Fernández y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Ph: EFE / EPA / Oded Balilty

Por Francisco Castaño |

Entre el 22 y 24 de enero, Alberto Fernández realizó su primer viaje al exterior como presidente en ejercicio al visitar al Estado de Israel. El motivo de la visita se debió a su participación en Jerusalén en el Quinto Foro Internacional del Holocausto 2020, en donde se conmemoró el “75° Aniversario de la Liberación de Auschwitz – Birkenau”.

En dicho homenaje estuvieron presentes más de 40 líderes mundiales predominantemente europeos, entre presidentes, primeros ministros, reyes y otros funcionarios. Alberto fue el único representante de Latinoamérica, debido a que Argentina es el único miembro pleno de la región que integra la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto (IHRA, en inglés) desde 2002.

Fernández coloca una corona de flores en honor a las víctimas del Holocausto al pie del monumento al levantamiento del Gueto Varsovia, ubicado en el museo Yad Vashem. Ph: Casa Rosada

Entre los principales líderes que asistieron pueden destacarse a Emmanuel Macron, Vladímir Putin y Mike Pence, entre otros. Mientras que con su par francés, Alberto acordó una reunión bilateral en París para el 5 de febrero, con el mandatario ruso no fue posible concretar un encuentro que se venía barajando extraoficialmente.

Con quien sí se reunió Fernández fue con el presidente israelí, Reuven Rivlin, y con el primer ministro, Benjamin Netanyahu. En un acto con este último, el presidente argentino aseguró que “nuestro compromiso por saber la verdad sobre lo que pasó en la AMIA es absoluto”, en referencia al atentado más importante que sufrió Argentina en su historia, en 1994. También hizo referencia al acaecido contra la Embajada de Israel en Argentina, en 1992, considerando además que la colectividad judía en el país es la más grande de Latinoamérica y una de las más numerosas del mundo.

El video que publicó en Twitter la Embajada de Israel en Argentina en alusión a la visita de Fernández a Jerusalén

Otra cuestión que se destacó del encuentro entre el presidente argentino y el premier israelí fue la mención de Fernández al TLC firmado en 2007 entre el Mercosur e Israel, quien aseveró que “tenemos que profundizarlo”. Por su parte, Netanyahu suscribió que “podemos fortalecer la amistad y aprovechar las oportunidades que se nos abren en materia de ciencia, tecnología y otros ámbitos”.

Cabe resaltar que el primer ministro israelí había visitado Argentina en 2017, y se había convertido así en el primer premier en funciones en arribar al país. En el mismo sentido, el último presidente argentino que había visitado Israel había sido Carlos Menem, en octubre de 1991, quien había sido hasta ese entonces el único mandatario nacional en haber pisado suelo israelí en el ejercicio de sus funciones, ya que también había viajado a ese país en 1989, poco después de haber sido electo presidente pero sin haber asumido aún. Una situación análoga, esta última, a la visita de Alberto a López Obrador en México en noviembre del año pasado.

Fernández también se reunió con Benny Gantz, principal líder de la oposición israelí. Israel deberá afrontar el próximo 2 de marzo las terceras elecciones en menos de un año, luego de la imposibilidad de formar un gobierno de coalición y de la disolución del Parlamento. Netanyahu, que enfrenta casos de corrupción y encuestas favorables a Gantz, aprovechó el Foro para hacer campaña y atacar a Irán, al que calificó como “el régimen más antisemita del planeta, que busca abiertamente desarrollar armas nucleares y aniquilar al Estado judío”.

Reunión entre los presidentes y sus comitivas. Ph: EFE

En definitiva, puede decirse que la razón de la visita de Fernández a Israel reside más en la pertenencia argentina a la IHRA y en la adscripción del gobierno actual a la lucha en favor de los derechos humanos, tanto en el ámbito interno como en materia de política exterior, que en el pragmatismo del que se ha hablado en estos últimos días al haber visitado a un país como Israel, estrecho aliado de Estados Unidos. Sin embargo, tampoco habría que descartar esta última opción y el gesto que ello representaría, en el contexto interno de debilidad signado por la crisis de la deuda y la necesidad de renegociación con los tenedores de bonos y con el FMI, para lo cual una relación cordial con Estados Unidos es fundamental.

Lo que sí está claro, además del posicionamiento sobre los derechos humanos, es la impronta pragmática que ha imprimido el gobierno de Fernández en sus primeros dos meses de política exterior, considerando que ha viajado a México –aunque antes de haber asumido– pero no a Brasil –debido a las rispideces con Bolsonaro–, y que la próxima semana le deparará una intensa agenda internacional centrada en Europa, con quien el macrismo se jactó de fortalecer los lazos para lograr la “reinserción” argentina en el mundo. En primer lugar, el 31 de enero visitará al Papa Francisco, y los días siguientes se reunirá con sus pares Sergio Mattarella, en Roma, y Pedro Sánchez, en Madrid, finalizando la gira con la mencionada cita en París con Macron el 5 de febrero. Una muestra incipiente del “es con todos” que tanto pregonó Alberto.