“La extrema derecha le está ganando la batalla a las izquierdas”

Javier Couso Permuy, eurodiputado español en el Parlamento Europeo por el Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica (GUE/NGL).

En mayo de 2019 van a tener lugar las elecciones regionales en la Unión Europea (UE), las cuales van a definir la nueva composición del Parlamento Europeo para los próximos cinco años. En este contexto, son diversos los temas sobre los cuales gira el debate partidario: la salida del Reino Unido de la UE (brexit), la crisis de refugiados y el ascenso de la extrema derecha, entre otras cosas.

En este sentido, la extrema derecha ha sido el movimiento que ha evidenciado el mayor crecimiento en los últimos años, en virtud de los resultados de las distintas elecciones nacionales de muchos países de la UE, como Alemania, Italia, Francia, Austria, Países Bajos, Polonia y Hungría. Frente a ello, la socialdemocracia y la izquierda han sido quienes han acusado los mayores golpes, y los pronósticos no dejan de aseverar la posibilidad de un triunfo de la extrema derecha en el Parlamento Europeo que haga peligrar los cimientos que dieron origen a la UE. Y a ello hay que sumarle el anuncio reciente de que Angela Merkel no volverá a presentarse en las próximas elecciones en Alemania, lo cual no solo abre un panorama incierto en la principal potencia económica de la UE, sino que el bloque pierde a quien supo liderarlo en sus principales momentos de zozobra, durante las crisis económica, del euro y de refugiados que estallaron en 2008, 2010 y 2015, respectivamente.

Para entender en mayor medida cuáles son las discusiones que se están dando en la mayoría de los países europeos, L’Ombelico del Mondo dialogó con Javier Couso Permuy, eurodiputado español de Izquierda Unida, partido que se encuentra dentro del Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica (GUE/NGL). El eurodiputado realizó una fuerte autocrítica hacia la izquierda española y europea frente al ascenso de la extrema derecha, un cuestionamiento análogo al que ha tenido lugar en Brasil luego del ascenso de Bolsonaro, tanto desde el propio Partido de los Trabajadores (PT) como desde el Partido Socialismo y Libertad (PSOL).

–De cara a la campaña, los temas de debate que nosotros pondríamos sobre la mesa son la migración, el brexit y la situación económica de los países del bloque. ¿Usted está de acuerdo?

–Sí. En esta legislatura, que comenzó en 2014 hasta el 2019, han cambiado muchísimas cosas en la UE. Lo primero fue ese varapalo a un principio de la UE, que era la solidaridad entre los países que la forman. Lo vimos con Grecia, donde el interés de la banca privada –sobre todo alemana y francesa–, que era la que había dado esos créditos que alimentaron una burbuja increíble, pues se aplastó el país en vez de rescatarlo, como haría una federación de países normal, como pasa en cualquier otro país en los cuales hay transferencia de renta hacia las regiones más castigadas o quebradas. Eso ha sido un varapalo grande que, además, motivó después lo que es el crecimiento de lo que se llama “euroescépticos”, que son las personas que no están de acuerdo con la deriva de esta UE, y motivó el brexit, que es la primera vez que un país abandona la Unión por medio de un referéndum. Es curioso, porque hay que recordar que todos los referéndums que se han hecho en torno a la UE se han perdido: cuatro votaciones que se perdieron tanto en Francia como en Holanda y otros lugares, aunque algunas de ellas se han repetido hasta que la élite de la UE, que representan al poder financiero de los mercados, han vuelto a ganar. Ello motivó que el propio presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, dijera que no va a haber decisiones democráticas entre los tratados.

“El varapalo al principio de la solidaridad entre los países de la UE ha sido grande y motivó después lo que es el crecimiento de los euroescépticos”.

Por lo tanto, yo creo que es importantísimo también otro tema: introducir cómo fue la crisis de refugiados más grandes después de la Segunda Guerra Mundial, por las desastrosas intervenciones que lideraron muchos de los países de la UE contra el Estado libio, que fue prácticamente destruido, y también la intervención por medio de fuerzas delegadas en Siria. Motivó esa enorme catástrofe humanitaria y ahí atacó, además, otro de los centros de la UE como tierra de asilo después de la Segunda Guerra Mundial.

Por lo tanto, lo que estamos viendo es que hay una gran insatisfacción dentro de la UE, que en un lado se va hacia la extrema derecha, es decir hacia la vuelta de los Estados-nación pero con un repliegue identitario muy vinculado además a la victimización y a la crítica hacia los flujos migratorios; y por otro lado, en el sur de Europa afortunadamente las propuestas novedosas de izquierda de solidaridad que están cuajando. Entonces se prevé, a partir de las elecciones próximas de mayo de 2019, un escenario absolutamente diferente, en el cual la socialdemocracia va a perder prácticamente su grupo parlamentario –que era el segundo–, en el cual va a haber una irrupción de lo que llamamos nosotros los españoles el “extremo centro”, liderado por Emmanuel Macron o podría ser Albert Rivera en España, y por otro lado la irrupción potentísima de fuerzas de la extrema derecha que reclama el cambio de la UE hacia una confederación que devuelva mucha parte de la soberanía a los Estados.

“Lo que estamos viendo es que hay una gran insatisfacción dentro de la UE, que en un lado se va hacia la extrema derecha, es decir hacia la vuelta de los Estados-nación pero con un repliegue identitario muy vinculado además a la victimización y a la crítica hacia los flujos migratorios”.

–A todo esto, ¿qué rol cumple la izquierda que ustedes representan? Tenemos entendido que el Grupo de la Izquierda Unitaria Europea no va a repetir candidaturas de los que en este momento están cumpliendo con su mandato, y van a renovar los nombres de todas sus bancas. ¿Cómo están pensando desde España y desde una perspectiva más europea la posición de las izquierdas que en este momento existen en Europa?

–Yo creo que la fuerza fundamental de la izquierda en la próxima legislatura la va a encarnar el grupo político de Jean-Luc Mélenchon, de la Francia Insumisa, a la cual los sondeos le dan hasta 17-18 diputados y diputadas, con lo cual será la fuerza que vertebre toda la crítica a esta UE neoliberal por parte de la izquierda. Nuestro país sí, por desgracia, está viendo grandes tensiones dentro de las organizaciones políticas; lo vemos en Podemos todos los días y también ha llegado a la Izquierda Unida, donde se ha decidido no contar con los diputados que estábamos aquí. Y además nos ha impedido incluso revalidarlo –por medio de la decisión de los propios militantes y simpatizantes de Izquierda Unida– al hacer unas primarias trampas, en la cual se ha hecho que una lista decidida en cuartos oscuros por la dirección de Izquierda Unida del Partido Comunista de España frente a la cual militantes como yo, que vengo de los movimientos sociales, lo tienen muy difícil, además teniendo en cuenta que Podemos solo va a ofrecer tres o cuatro puesto de salida. Por lo tanto, es un error garrafal por parte de la nueva dirección de Izquierda Unida que se presentó con la bandera, lo cual apoyé yo a Alberto Garzón con una bandera de democracia interna, de primarias al calor de todo lo que fue todo el Movimiento15-M y que, por desgracia, ha retornado demasiado pronto a la vieja política.

–Es algo que se está dando los problemas internos de las diferentes izquierdas. Lo hemos visto en el caso de Syriza en Grecia, de Potere al Popolo! en Italia; hay, efectivamente, una cierta dispersión a la cual la izquierda –no solo la europea– nos tiene acostumbrado. Y hay una serie de entrevistas a los dirigentes de la extrema derecha de CasaPound Italia y Front National en Francia, que dicen abiertamente que ellos están ocupando esos espacios en la sociedad que la izquierda, los sindicatos y las organizaciones sociales están dejando libres. ¿Cómo ve usted esta generación de espacios válidos para la extrema derecha por parte de la misma izquierda?

–Yo, por desgracia, tengo que estar de acuerdo con ese análisis. Porque es terrible, hemos abandonado esos espacios. Aparte de las divisiones internas de la propia izquierda –de las que hablábamos antes– que desmotivan a nuestros votantes –porque la izquierda es muy crítica y normalmente, ante cualquier problema de este tipo, se va a la abstención–, por otro lado ha habido también una izquierda que no sabe explicar el momento. Ni siquiera estar en los debates que preocupan a la sociedad, que lo está pasando muy mal después de esta globalización y, sobretodo, esta inmersión en un Estado supuesto europeo, que es una UE alemana, neoliberal y que ha castigado profundamente a las clases populares que se han quedado fuera de esa globalización. Yo creo que la izquierda tiene que hacer una autocrítica total, porque hemos estado ajenos a esos debates e incluso hemos sido timoratos de criticar esta UE o, incluso, plantear con decisión lo que podría ser la salida de la UE del euro para recuperar parte de la soberanía nacional. Es curioso que en Europa hablar de soberanía se tilda de fascismo y, en cambio, hemos visto los movimientos progresistas y revolucionarios en América Latina que tienen muy presente la soberanía de sus países por encima delos poderes mundialistas o neoliberales que representan al capital financiero.

Por lo tanto, estoy muy de acuerdo con la afirmación que hacían ellos; es verdad, ellos nos están ganando la batalla porque hablan sin tapujos, hablan sin problemas y no tienen ninguna “cortapizza” para ser bastantes agresivos en cuanto a la situación que está sufriendo la parte de la población que antes votaba a la izquierda. El trasvase de votos es clarísimo: por ejemplo, en Francia y en Italia, lo que eran electorados tradicionales de los partidos comunistas a las fuerzas que hoy representan la xenofobia. Lo que pasa es que el Front National también tiene una componente que Marine Le Pen cambió de su padre, incluso teniendo medidas de izquierda estatalistas que antes habían representado la izquierda, aunque es cierto que la figura de Charles de Gaulle la soberanía nacional y los recursos estratégicos en manos del Estado lo había manejado; es un caso muy peculiar. Y nosotros hemos abandonado esos discursos, nos dedicamos a la teoría. También hay un debate muy rico últimamente sobre este tema en España. Por ejemplo, lo han planteado Manolo Monereo, Julio Anguita –el antiguo dirigente de Izquierda Unida del Partido Comunista–, en ese sentido de recuperar la soberanía frente a esta UE. Y yo me congratulo. También hay otro debate en torno a que nos hemos quedado defendiendo esa diversidad como centro cuando es algo que ha opacado, incluso,el análisis de clases y económico, que es lo que preocupa mayormente a la mayoría de nuestra población.

“Yo creo que la izquierda tiene que hacer una autocrítica total (…)
nos dedicamos a la teoría”.

–Con una UE que va a quedar a partir del año que viene sin Gran Bretaña y –como usted decía– con un “extremo centro” guiado por Macron, una derecha del Partido Popular Europeo en retirada y una socialdemocracia en caída frente a la avanzada de la extrema derecha, ¿cómo se plantea la resistencia de los movimientos sociales europeos frente a una situación que, a todas luces, parece muy complicada? Porque encima se están rediscutiendo las bases mismas de la idea de UE.

–A pesar de que hay intentos –en el norte de España hubo un encuentro de las izquierdas europeas e incluso se hizo un llamamiento a las fuerzas verdes, ecologistas y alguna parte de la socialdemocracia para debatir un poco sobre Europa–, yo creo que al final todo acaba en torno a una puesta en escena que saca unos manifiestos que no llega a ningún lado. Yo no sé cómo será, hasta ahora lo que he visto es una práctica inutilidad. Hemos aprovechado estos espacios que nos da el Parlamento Europeo como individualidades, muchas veces consiguiendo romper. En el caso mío, por lo menos, sí estoy satisfecho de haber podido utilizar el amplificador del Parlamento Europeo para defender a Venezuela, los procesos y la soberanía de los países para un mundo multipolar, incluso defender el acercamiento a Rusia en un momento en el cual la OTAN está cada día más en expansión militar –e incluso ya se habla de volver a recuperar los misiles nucleares de alcance medio–.

Pero en lo que es nuestro grupo, que es un grupo confederal, he visto una inutilidad absoluta y unas diferencias gravísimas entre la izquierda de los países del Norte y la de los países del Sur, que no compartimos los problemas de la deuda que tenemos nosotros sobre la desindustrialización con ellos. Y no hay una unidad de pensamiento. Yo creo que la única manera de eso es que se hicieran –y eso lo dice siempre Julio Anguita, y por eso lo cito– un decálogo de cinco o diez medidas –muy poquitas– en las que sí llegamos todos de acuerdo, y que tiene que pasar por renegociar los tratados y también por plantear una alternativa a esta UE. Es decir, si no se renegocian los tratados –no se devuelve una idea social a la UE que planteaban algunos de los padres fundadores, otros no (siempre fueron neoliberales)–, pues entonces tendremos que empezar a entender que esto es una estructura que ahoga a los pueblos, que sirve sobre todo a la gran potencia alemana. Yo creo que estamos a años luz de todavía de eso, y por eso uno de los grupos más importantes en la próxima legislatura va a ser la extrema derecha, que habla bastante más claro de ello que los movimientos de izquierda.

 –Nosotros vamos a vivir en la ciudad de Buenos Aires la cumbre de líderes del G20. ¿Hay interés por parte de la izquierda europea sobre lo que puede llegar a suceder aquí? Porque parece una cumbre bastante deslucida en la que no van a haber grandes sorpresas.

–No, no es un debate que esté ahora mismo en los temas que dominan el debate europeo,que actualmente está marcado mayormente por parte del brexit, el abandono de EEUU tanto del tratado de nuclear con Irán como de los tratados que afectaban a los misiles nucleares de alcance medio –que dio lugar a aquella crisis famosa en los 70 y 80 de los euromisiles–, y un poco sobre Rusia. Ese es el debate realmente que hay aquí. Lo del G20 pasa como otra reunión más que recogerán los diarios pero no es parte del debate de primer nivel. Los debates de primer nivel son Irán, EEUU y Rusia.